Por qué a los inuit no les gusta que les llamen esquimales
Durante décadas, el término esquimal se ha utilizado de forma generalizada para referirse a los pueblos indígenas que habitan las regiones árticas de Canadá, Groenlandia y Alaska. Sin embargo, en los últimos años, muchas comunidades inuit han expresado su rechazo a esta denominación, que consideran imprecisa y cargada de connotaciones negativas heredadas del pasado colonial.
El debate no es meramente lingüístico, sino cultural y político: el nombre con el que se designa a un pueblo influye directamente en cómo es percibido y en cómo se reconoce su identidad.
Un término impuesto y lleno de estereotipos
Una de las principales razones del rechazo es que esquimal es un término ajeno a las propias comunidades. Su origen no es inuit y, aunque existen distintas teorías etimológicas, durante siglos se asoció a descripciones simplificadas y estereotipadas de los habitantes del Ártico.
Además, la palabra se utilizó como un cajón de sastre para englobar a pueblos muy diferentes entre sí, como los inuit y los yupik, pese a que cuentan con lenguas, culturas y tradiciones propias. Para los inuit, esta generalización invisibiliza su diversidad y diluye su identidad colectiva.
Inuit: el nombre propio y el respeto cultural
En contraste, inuit significa “el pueblo” en inuktitut y es el término con el que estas comunidades se identifican a sí mismas. En países como Canadá y Groenlandia, su uso se ha consolidado en documentos oficiales, medios de comunicación y sistemas educativos, mientras que esquimal ha quedado progresivamente relegado por considerarse inadecuado.
Este cambio forma parte de un proceso más amplio de reivindicación cultural y reconocimiento de los pueblos indígenas, en el que el lenguaje juega un papel fundamental. Para muchas comunidades inuit, ser nombrados correctamente es un paso esencial hacia el respeto, la visibilidad y la reparación histórica.