Si un cosmético te pica no siempre es alergia: es señal de que tu piel está deshidratada
Hay una escena frente al espejo que se repite más de lo que nos gustaría admitir: estrenas cosmético, lo aplicas y, a los pocos minutos, aparece el picor. La reacción inmediata suele ser pensar que este producto no es para mí o que tu piel ha desarrollado una alergia de la noche a la mañana. Sin embargo, la experiencia en cabina y el criterio de las expertas coinciden en algo que conviene tener muy claro: en la mayoría de los casos, esa sensación incómoda no es una reacción alérgica, sino una piel deshidratada que está pidiendo auxilio.
“La piel deshidratada es una piel desequilibrada, más reactiva y vulnerable”, explica la cosmetóloga Raquel González, creadora de Byoode, quien insiste en que el error más común es confundir deshidratación con sensibilidad o alergia. A esta idea se suma Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, que detecta a diario el mismo patrón: pieles que reaccionan no porque el producto sea agresivo, sino porque la barrera cutánea no está en condiciones óptimas para recibir activos potentes.
Cuando los activos llegan a una piel sin agua
Antes de demonizar un sérum o retirar para siempre un tratamiento, conviene entender qué está pasando en la piel. Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, diferencia entre activos acondicionadores —los que equilibran y preparan— y activos transformadores, responsables de estimular la renovación, tratar manchas o suavizar arrugas. El problema aparece cuando estos últimos se aplican sobre una piel deshidratada.
“Si la piel no retiene bien la humedad y sus reservas lipídicas están bajas, los activos transformadores pueden provocar enrojecimiento, picor o descamación”, apunta Patricia Garín, directora dermocosmética de Boutijour. De ahí que exfoliantes, retinoides o fórmulas altamente concentradas resulten molestos cuando la piel no está previamente hidratada y equilibrada.
¿Deshidratación o alergia? Cómo diferenciarlas
No todo es deshidratación, y conviene ser precisas. Raquel González recuerda que una reacción alérgica real puede deberse a un ingrediente concreto o a un cosmético en mal estado. Para salir de dudas, las expertas recomiendan recurrir siempre a la técnica del parche: aplicar una pequeña cantidad en una zona poco visible, como el antebrazo o detrás de la oreja.
Si la reacción aparece también ahí, probablemente estemos ante una intolerancia o alergia. Si, por el contrario, solo sucede en el rostro, lo más habitual es que la piel esté profundamente deshidratada y reaccionando por falta de equilibrio, tal y como explica Estefanía Nieto.
La clave está en hidratar en todas las fases del skincare
Antes de entrar en materia con productos concretos, conviene interiorizar una idea fundamental: hidratar no se trata de un gesto puntual, sino una parte clave en la rutina diaria y sostenida en el tiempo. Limpiar con suavidad, aportar agua con sérums y tónicos equilibrantes y sellar con cremas que refuercen la barrera cutánea es la base para que cualquier tratamiento funcione… y no pique.
Gentle cleanse, de Medik8 (34 euros)
Una espuma de limpieza que elimina impurezas sin arrastrar la hidratación natural de la piel. Su fórmula con glicerina y humectantes mantiene el confort incluso en pieles sensibles, mientras que el romero aporta una acción purificante suave. Ideal para empezar la rutina sin sensación de tirantez.
Lotus leaf anti pollution repairing toner, de Boutijour (48 euros)
Un híbrido entre tónico y suero con extractos de loto y el complejo antioxidante Leafresh. Protege frente a polución, radiación y luz azul, al tiempo que calma y refuerza la piel. Perfecto para rehidratar y preparar el rostro antes del sérum.
Hyaluronic & okra allegory, de Byoode (55 euros)
Con ácido hialurónico de triple peso molecular, madecassoside y extracto de okra, este sérum hidrata en profundidad, calma y suaviza la piel. Una opción excelente cuando hay sensación de picor, tirantez o falta de confort.
Face finishing & Ffrming moisturizer, de Perricone MD (95 euros)
Crema rica pero ligera que combina DMAE, vitamina E y aceite de kukui para hidratar, reafirmar y aportar luminosidad sin sensación grasa. Ideal para mantener la piel confortable y resistente frente a activos más potentes.
Ultra calming mist, de Dermalogica (49 euros)
Una bruma calmante con avena, aloe vera y bisabolol que reduce el enrojecimiento y aporta alivio inmediato. Perfecta para reaplicar a lo largo del día o como gesto de rescate cuando la piel se muestra reactiva.
Entender que el picor no siempre es sinónimo de alergia cambia por completo la forma en la que abordamos el cuidado de la piel. Escuchar sus señales, reforzar la hidratación y respetar los tiempos de equilibrio es, muchas veces, el gesto más eficaz —y sensato— para que cualquier cosmético funcione como debe y la piel vuelva a sentirse cómoda, fuerte y luminosa.