Vuelven las ventanas de los 80: el diseño que triunfa en España por su elegancia y comodidad
Durante muchos años, las ventanas han cumplido una función meramente práctica en las viviendas españolas. Sin embargo, en la actualidad han pasado a ocupar un lugar destacado gracias al regreso de una tendencia que tuvo su auge en los años 80 y que ahora vuelve con un enfoque totalmente actualizado: los miradores y balcones acristalados. Esta solución encaja perfectamente con la búsqueda de hogares con mayor personalidad y carácter, alejados del estilo minimalista que ha predominado en el interiorismo reciente.
En numerosas ciudades, donde gran parte del parque inmobiliario está compuesto por edificios antiguos, estos cerramientos se perfilan como una de las grandes tendencias de 2026, aunque con una estética completamente renovada. Si en los años 80 se concebían principalmente como una forma de ganar espacio útil, hoy se valoran por su aportación estética y por su capacidad para mejorar el confort y la calidad de vida en el hogar.
Los miradores reemplazan a las ventanas convencionales
La gran diferencia entre los cerramientos de antaño y los actuales radica en los materiales empleados y en los sistemas de cierre. Ambos aspectos resultan clave no solo para aumentar el confort, sino también para lograr un importante ahorro energético. Un mejor aislamiento reduce la necesidad de calefacción y aire acondicionado durante todo el año, lo que repercute positivamente tanto en la economía doméstica como en el medio ambiente.
Los perfiles de aluminio con rotura de puente térmico o los de PVC minimizan notablemente la pérdida de calor, algo esencial en viviendas situadas en zonas de inviernos fríos. A ello se suman los vidrios dobles o triples con cámaras rellenas de gases inertes, que ayudan a mantener el espacio cálido en invierno y fresco en verano. Además, los sistemas de apertura modular permiten distintas formas de ventilación sin renunciar a la funcionalidad ni al diseño.
En el hogar contemporáneo, estos cerramientos se han convertido en elementos protagonistas por su valor decorativo. Frente a las ventanas tradicionales, ofrecen líneas más limpias y una relación más directa con el exterior, creando espacios luminosos, amplios y acogedores. Un mirador inundado de luz natural y con vistas despejadas contribuye de forma notable a la sensación de bienestar.
Una de las corrientes más extendidas es la transformación de balcones clásicos en zonas útiles, como rincones de lectura o pequeños espacios de descanso. También permiten ampliar estancias como la cocina o el salón sin necesidad de grandes obras. Las opciones son múltiples, aunque siempre es imprescindible tener en cuenta la normativa vigente.
El artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal establece que: ''el propietario de cada piso podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquél, cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, debiendo dar cuenta de tales obras previamente a quien represente a la comunidad''.
Por su parte, la Ley 16/1985, de Patrimonio Histórico Español, indica que: ''queda prohibida la realización de obras, intervenciones o modificaciones en bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español sin la previa autorización de la autoridad competente, la cual deberá valorar su idoneidad conforme a los instrumentos de planeamiento y protección aplicables''.
Código Técnico de la Edificación (CTE)
''El Código Técnico de la Edificación (CTE) es el marco normativo que establece las exigencias básicas de calidad que deben cumplir los edificios en relación con los requisitos básicos de seguridad y habitabilidad establecidos en la Ley 38/1999 de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación (LOE)''.
Cualquier intervención que pueda afectar a la seguridad, al aislamiento o a la estabilidad del edificio —como el cerramiento de balcones y miradores— debe cumplir con esta normativa. La seguridad estructural es prioritaria: en ningún caso el cerramiento puede suponer una sobrecarga ni comprometer la estabilidad del balcón o del mirador.
Asimismo, el CTE exige que estos cerramientos respeten los valores mínimos de eficiencia energética y aislamiento acústico correspondientes a cada zona climática. En cuanto a ventilación y evacuación de humos, no pueden interferir con sistemas de ventilación forzada, rejillas, conductos de extracción ni salidas de emergencia.
Una tendencia con proyección
El retorno de los miradores y balcones acristalados —una moda que triunfó en los años 80 y que hoy reaparece con una visión renovada— responde a las demandas actuales de confort, diseño y eficiencia energética. Ya no se trata solo de una alternativa reservada a grandes viviendas, sino de una solución accesible para muchos hogares.
Esta combinación de tradición y modernidad permite actualizar los espacios sin renunciar a su identidad. Así, aunque la inspiración provenga de décadas pasadas, la reinterpretación actual de miradores y balcones los consolida como elementos clave del diseño residencial, donde priman la comodidad, la elegancia y la eficiencia.