Volkswagen activa todas las alarmas: una decisión laboral amenaza el plan eléctrico
La dirección de Volkswagen Navarra ha trasladado a los representantes sindicales un conjunto de medidas que, de aplicarse, modificarían de forma sustancial el escenario laboral de la factoría. El detonante es una resolución de la Inspección de Trabajo que obliga a convertir en indefinidos a 93 trabajadores eventuales, una decisión que, según la empresa, rompe los equilibrios alcanzados en los últimos acuerdos laborales.
La resolución administrativa tiene su origen en una inspección realizada meses atrás en las instalaciones de Landaben, tras la denuncia de varios sindicatos. El organismo supervisor concluyó que parte de los contratos temporales no estaban debidamente justificados y ordenó su regularización. La medida, ejecutiva, obliga a la empresa a modificar su planificación sin margen de maniobra legal.
Contrataciones en el aire en un año clave
Como primera consecuencia, la compañía se plantea suspender la contratación de hasta 400 trabajadores eventuales que estaban previstos como refuerzo para los lanzamientos industriales programados a lo largo del año. Estas incorporaciones estaban ligadas tanto al aumento del volumen productivo como a la llegada de nuevos modelos eléctricos.
La empresa considera que la obligación de convertir en fijos a los 93 eventuales altera el marco de costes y compromete el modelo de flexibilidad pactado con la mayoría del comité. En este contexto, la contratación temporal prevista para absorber picos de producción queda en entredicho.
Impacto directo en el empleo joven
Uno de los puntos más sensibles es la paralización del plan de rejuvenecimiento de la plantilla. El sistema de contrato de relevo permitía la salida progresiva de trabajadores a partir de los 61 años y la incorporación de jóvenes como personal fijo. La empresa ha advertido de que este mecanismo no podrá aplicarse este año.
En la práctica, la suspensión afectaría a alrededor de un centenar de salidas previstas y a la contratación indefinida de un número similar de trabajadores jóvenes, lo que genera una doble preocupación: envejecimiento de la plantilla y bloqueo del acceso al empleo industrial estable.
Producción y electrificación bajo revisión
La dirección también ha puesto sobre la mesa la posibilidad de renunciar al incremento de producción previsto para este ejercicio, cifrado en unos 16.000 vehículos adicionales. Este ajuste tendría efectos directos sobre los ritmos de trabajo y sobre la necesidad de mano de obra.
Las contrataciones eventuales estaban vinculadas al proyecto de electrificación de la planta, un proceso estratégico para el futuro industrial de Navarra. Según fuentes empresariales, la temporalidad respondía a necesidades concretas y acotadas en el tiempo, ligadas a inversiones y lanzamientos específicos.
El mensaje interno a la plantilla
En una comunicación remitida a los trabajadores, la empresa advierte de que el cumplimiento de la resolución administrativa “pone en jaque” el consenso laboral alcanzado y compromete tanto el proyecto industrial como los volúmenes de producción futuros. El tono del mensaje refleja la gravedad con la que la dirección interpreta la situación.
El contexto global del grupo, marcado por ajustes de capacidad, cierres de plantas y despidos en otros países, refuerza el argumento empresarial de que mantener simultáneamente el actual nivel de contrataciones y el plan de prejubilaciones resulta incompatible.
Choque sindical y ruptura del consenso
La reacción sindical ha sido inmediata y profundamente dividida. ELA, LAB y CGT han denunciado públicamente lo que consideran una estrategia de presión sobre la plantilla. A su juicio, la empresa pretende trasladar a los trabajadores las consecuencias de un incumplimiento legal del que responsabilizan exclusivamente a la dirección.
Estas centrales recuerdan que la inspección se activó tras detectar contratos temporales que cubrían puestos estructurales, una práctica que consideran contraria a la normativa laboral vigente. También subrayan que los resultados económicos del grupo en los últimos años no justifican, a su entender, un discurso de riesgo para la viabilidad.
Incertidumbre en UGT y CC OO
UGT y CC OO, por su parte, reconocen un clima de máxima preocupación. Ambas organizaciones admiten que la reunión con la dirección se desarrolló en un tono inusualmente áspero y que los acuerdos alcanzados hasta ahora quedan en suspenso.
Los sindicatos mayoritarios apelan a la responsabilidad de todas las partes para reconducir una situación que consideran grave, especialmente en un ejercicio en el que se esperaban importantes volúmenes de contratación ligados a la transición eléctrica.
Un precedente con efectos a medio plazo
Más allá del conflicto inmediato, el caso abre un debate de fondo sobre el modelo laboral en la industria del automóvil en plena transformación tecnológica. La electrificación exige inversiones, flexibilidad y nuevos perfiles, pero también un marco contractual ajustado a la legalidad.
La forma en que se resuelva este conflicto marcará un precedente relevante no solo para Volkswagen Navarra, sino para otras plantas industriales que afrontan procesos similares. El equilibrio entre cumplimiento normativo, competitividad y estabilidad laboral vuelve a situarse en el centro del debate.