Panamá: la oficina entra a quirófano
La pregunta del mercado de oficinas en Panamá cambió: antes era cuánta oferta nueva venía. En 2026, el mercado entra a quirófano: se revisa lo existente, se corrige lo que no rinde y se recorta lo que sobra. No se trata de más torres, sino de decisiones: dónde quedarse, qué renegociar y cuánto espacio necesita una empresa con modelo híbrido.
Al cierre del tercer trimestre de 2025, la Ciudad de Panamá mantiene un inventario estable de 1.83M de m². No hay nueva oferta relevante en construcción y la disponibilidad sigue alta (24.6 %), aunque con una leve baja.
El movimiento no es expansión: es reacomodo. En el trimestre se registraron más de 17 000 m² de absorción bruta, pero el saldo neto fue moderado (5 000 m²). Las empresas se mueven con cautela: ajustan huella, buscan eficiencia y negocian condiciones que calcen con su operación.
Del lado del propietario, el incentivo también cambió. Con financiamiento caro y menor apetito por lanzar proyectos nuevos, el mercado empuja a intervenir activos existentes: sistemas, amenidades, mantenimiento y reposicionamiento. La escasez está en el “producto bueno”. Por eso, pesa más la calidad del edificio que la cantidad de inventario.
El mapa se decide por función
Área Bancaria y Punta Pacífica ofrecen una combinación sólida de ubicación, imagen y costo. Allí, una clase B bien ubicada puede bajar el costo total de ocupación sin perder funcionalidad.
Costa del Este y Santa María siguen capturando demanda corporativa. Si la renta se negocia menos, el “tira y afloja” se da en adecuaciones, escalonamientos y flexibilidad contractual. En periferias, la ecuación funciona para back-office, si accesos, servicios y especificaciones técnicas están resueltos.
En un mercado con promedios que esconden realidades distintas, la ventaja está en la información. “En mercados como el de Panamá, donde la oferta ya no crece al ritmo de antes, la ventaja competitiva no está en encontrar más espacio, sino en tomar mejores decisiones con la información correcta”, dice Luigi Bemporad, associate director de Newmark Real Estate Panamá.
Los reportes especializados no solo bajan riesgo: ordenan la decisión, documentan escenarios y sostienen la negociación ante comités. Este año el tiempo también es un activo. Iniciar el proceso con 9 a 12 meses amplía opciones y mejora el poder de negociación, sobre todo en edificios “A” y ubicaciones donde la calidad es la restricción.
La cuenta real va más allá de la renta: costo total de ocupación, flexibilidad, adaptación al híbrido y criterios ESG por políticas corporativas y cumplimiento. En Panamá, elegir oficina dejó de ser una jugada inmobiliaria: es una decisión de negocio. Y en el quirófano, decidir sin diagnóstico siempre sale más caro.