La fragmentación geoeconómica
Este miércoles, el presidente Donald Trump participa en el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), como acto principal de hoy, justo cuando las tensiones sobre Groenlandia se acercan a una fase decisiva.
Trump asiste al foro anual en Davos, Suiza, donde jefes de Estado, ministros de economía y finanzas, banqueros centrales y líderes empresariales se reúnen para abordar la situación económica mundial, las relaciones comerciales y, sobre todo, la cooperación global.
Oficialmente, la cumbre de este año reúne a cerca de 3 mil líderes intersectoriales de más de 130 países bajo el lema “Un espíritu de diálogo”.
Se espera un nivel récord de participación gubernamental, con 400 líderes políticos de alto nivel –incluidos cerca de 65 jefes de Estado y de Gobierno y la mayoría de los líderes del G7–, junto con casi 850 de los principales directores ejecutivos y presidentes de compañías del mundo, y unas 100 empresas unicornio y pioneras de la tecnología.
La presencia del presidente de Estados Unidos en Davos cambia radicalmente el enfoque del foro de las élites, que este año está marcado por la reconfiguración del tablero geopolítico y la amenaza de una guerra comercial con Europa.
Sus intenciones de apoderarse de Groenlandia son el tema central del WEF. “No hay vuelta atrás”, publicó Trump ayer en redes sociales sobre la isla ártica y subió una imagen con inteligencia artificial que lo muestran sosteniendo la bandera estadounidense sobre el territorio groenlandés, lo que no cayó nada bien en Davos.
La Unión Europea mantiene conversaciones sobre la imposición de aranceles de represalia a productos estadounidenses de hasta 93 mil millones de euros, unos 108 mil millones de dólares, si Trump cumple su amenaza de imponer un arancel de 10 por ciento a ocho países europeos, incluidos Alemania, Francia y Reino Unido, a partir de febrero.
Trump advirtió que el arancel aumentaría a 25 por ciento en junio, a menos que Europa acepte un acuerdo que implique la ‘compra’ de la soberanía de Groenlandia.
Si Bruselas y Londres aplican medidas de retaliación, en respuesta a la amenaza que lanzó Trump de imponer aranceles a las exportaciones europeas, se desencadenará una guerra comercial transatlántica que, a primera vista, reduciría unas décimas de punto porcentual el PIB de las economías afectadas y añadirá presión a la inflación estadounidense, según estimaciones de economistas de Capital Economics.
En materia económica, el foro arrancó con malos augurios para este año, de acuerdo con la encuesta global anual a Chief Executive Officers (CEO) o directores ejecutivos que realiza PwC en el marco de la cumbre de Davos.
La confianza de los CEO en las perspectivas de ingresos de sus compañías en 2026 cayó a su nivel más bajo en cinco años.
Sólo tres de cada diez –30 por ciento– de los más de 4 mil 400 CEO entrevistados por la consultora confían en el crecimiento de ingresos en sus empresas en los próximos 12 meses.
En el caso de México, 35 por ciento de los CEO reconoció que su empresa está muy expuesta al riesgo de una pérdida financiera significativa derivada de los aranceles durante este año.
A nivel global, uno de cada cinco directores ejecutivos –20 por ciento–afirma que su organización está alta o extremadamente expuesta a dicho riesgo.
La exposición a riesgos por aranceles es de hasta 28 por ciento en China continental y de 30 por ciento en Turquía, mientras que entre los CEO estadounidenses 22 por ciento reporta una alta preocupación por el mismo tema.
Los directores ejecutivos, en general, se muestran más preocupados por una serie de amenazas a corto plazo, como la volatilidad macroeconómica, la inseguridad cibernética, la disrupción tecnológica y los conflictos geopolíticos.
“En un mundo de menor confianza y mayores amenazas, no sorprende que muchos directores ejecutivos se sientan menos inclinados a realizar grandes cambios”, subraya PwC.
Tan es así que casi un tercio –32 por ciento– afirma que la incertidumbre geopolítica los está haciendo menos propensos a realizar nuevas inversiones importantes.
La confianza es frágil a medida que convergen las tensiones geopolíticas, los aranceles y las políticas proteccionistas, que amenazan con dividir la economía mundial en bloques aislados en 2026.
El paso que sigue a los conflictos geopolíticos es la confrontación y fragmentación geoeconómica.