¿Cuál es el origen de la expresión histórica "Dios salve al Rey"? No es británico como se piensa
En muchas ocasiones utilizamos expresiones históricas casi de manera automática, sin detenernos a pensar de dónde proceden, por qué empezaron a usarse o qué contexto las hizo conocidas. El paso del tiempo ha convertido muchas de estas frases en expresiones cotidianas, pero también ha ocultado curiosidades, historias y anécdotas que pocos conocen. “Dios salve al rey” es uno de los ejemplos más claros: una expresión solemne, asociada hoy a la monarquía británica, cuyo origen es mucho más antiguo, inesperado y, además, francés.
De una operación quirúrgica al canto de alabanza
La historia de “God save the King” se remonta al siglo XVII, durante el reinado de Luis XIV de Francia, conocido como el Rey Sol. A pesar de su enorme poder político y militar, el monarca atravesó un grave problema de salud que marcó un episodio singular en la historia europea: padecía estreñimiento crónico, derivado en una dolorosa fístula anal que ningún remedio de la época conseguía aliviar.
La situación se resolvió gracias a una arriesgada pero exitosa intervención quirúrgica practicada por Claude François Félix de Tassy, cirujano personal del rey. La operación fue seguida con enorme expectación, hasta el punto de que asistieron botánicos y un confesor real, por si el desenlace era fatal. El resultado, sin embargo, fue positivo, y poco después Luis XIV volvió a montar a caballo, una imagen que el pueblo interpretó como símbolo de recuperación total.
Nace “Gran Dieu sauve le Roi”
La curación del monarca desató una celebración popular que pronto encontró forma musical. El compositor Jean-Baptiste Lully creó una melodía de alabanza titulada “Gran Dieu sauve le Roi” (“Gran Dios salve al Rey”), concebida originalmente como un canto de agradecimiento por la recuperación del soberano. La canción adquirió rápidamente un carácter casi oficial y se consolidó como símbolo de la monarquía francesa.
Esta melodía acompañó a la Corona hasta el estallido de la Revolución Francesa en 1789, que puso fin al absolutismo con la ejecución de Luis XVI. Sin embargo, la música no desapareció con la caída de la monarquía francesa: al contrario, cruzó el Canal de la Mancha.
De Francia a Gran Bretaña: la adaptación inglesa
En 1714, Jorge de Hannover fue proclamado rey de Gran Bretaña e Irlanda con el nombre de Jorge I. Su músico de cámara era Georg Friedrich Händel, uno de los grandes compositores del Barroco, quien había escuchado aquella popular melodía durante un viaje a Francia. Händel decidió adaptarla, introduciendo ligeros cambios, y la presentó al monarca británico como “God save the King”.
La composición fue aceptada y, con el paso de los años, se convirtió en el himno de facto del Reino Unido y del Imperio Británico. A diferencia de otros países, el himno británico nunca fue proclamado oficialmente por ley, pero su uso continuado lo consolidó como símbolo nacional y como himno de la familia real.
Rey o reina: una fórmula que se adapta al trono
La frase ha ido cambiando según el sexo del monarca reinante. Cuando el soberano es una mujer, el himno pasa a ser “God save the Queen”. Así ocurrió durante los largos reinados de la reina Victoria en el siglo XIX y de Isabel II, desde 1952 hasta 2022. Con la llegada al trono de Carlos III, tras la muerte de Isabel II, la expresión volvió a su forma original masculina y resonó de nuevo durante la coronación celebrada el 6 de mayo de 2023.
Un himno antiguo… y también polémico
“God save the King” es hoy el segundo himno nacional más antiguo del mundo, solo por detrás del “Wilhelmus” de los Países Bajos, compuesto en el siglo XVI. Sin embargo, su carga simbólica ha sido reinterpretada en distintos momentos de la historia.
Uno de los episodios más conocidos tuvo lugar en 1977, cuando el grupo punk Sex Pistols lanzó su canción “God save the Queen” coincidiendo con el Jubileo de Plata de Isabel II. Lejos de ser un homenaje, el tema era una crítica feroz a la monarquía y al sistema político británico. La BBC prohibió su emisión, pero la canción se convirtió en un icono cultural y en uno de los sencillos más polémicos del siglo XX.
Lo que comenzó como una simple melodía para celebrar la curación de un rey francés terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de la monarquía británica y en una expresión cargada de tradición, solemnidad y controversia.