El populismo chavista de Laura Fernández y su ‘tic-tac’ jaguar
Es posible que la primera vez que el chavismo costarricense usó la onomatopeya “tic-tac” en público fue en marzo de 2025, primero, en Puntarenas y luego, en San José.
El 14 de marzo, en Lepanto, luego de acusar a los diputados por no ser útiles y de afirmar que su gobierno sí servía al pueblo por generar obras comunales, el presidente Rodrigo Chaves señaló: “Pero el reloj continúa haciendo tic-tac, Lepanto, no falta tanto. Ahí está la señora diciendo tic-tac. ¿Cuántos quieren ver el reloj correr? Tic-tac, tic-tac, tic-tac. ¿No los oigo? Tic-tac, tic-tac”.
El presidente aseguró que ese tic-tac causaba pánico entre sus opositores políticos, porque representaba el despertar del pueblo costarricense.
Unos días después, al reunirse algunas decenas de chavistas en la plaza de la Justicia, en la capital, para exigir la renuncia del fiscal general, la prensa reportó que llevaban letreros para identificarse como jaguares, en los cuales estamparon también el “tic-tac”.
El ‘tic-tac’ de Fernández
En julio de 2025, cuando presentó su precandidatura presidencial, la señora Laura Fernández se apropió del “tic-tac”, para identificarlo como “el sonido de la cuenta regresiva que ya empezó; es el eco de un sistema caduco que se resquebraja”.
Según Fernández, ese tic-tac era el “pueblo soberano”, el cual se había despertado, “porque estamos viviendo, desde hace tres años, el inicio del fin de la corrupción”.
En esa actividad, Fernández se declaró adalid de la continuidad chavista, habló del “movimiento de jaguares” y de una “familia rodriguista (sic: chavista)”, que avanzaba “de punta a punta, en todo el territorio nacional” sostenida por “Dios y el amor del pueblo de Costa Rica”.
Para la entonces precandidata, los cimientos de ese movimiento eran Chaves y la diputada oficialista Pilar Cisneros, cuyos supuestos logros ella (Fernández) defendería y conservaría como presidenta y los llevaría “a trascender en una tercera república con 40 diputados patriotas”.
Doña Laura cerró su discurso diciendo: “Tic-tac, tic-tac, que se escuche en todos los rincones de Costa Rica, porque a los que secuestraron la democracia costarricense les decimos con todas nuestras fuerzas que su tiempo se les acabó”.
Esa onomatopeya del reloj al caminar resume muy bien las principales “ideas” del chavismo.
Populismo chavista
El “tic tac” sirve como continuidad de la amenaza lanzada por Chaves cuando fue candidato y luego presidente, al presentarse a sí mismo enfrentado a élites corruptas y describir todo lo anterior al año 2022 como un periodo nefasto, de “secuestro” de la democracia.
Fernández habla y gesticula igual que el presidente, como si antes de 2022 no hubiera habido elecciones limpias continuas y no existiera la división de poderes, como si no hubiera habido instituciones ni prensa independientes, y como si no se hubieran llevado nunca a los tribunales los casos de corrupción política.
Al usar la onomatopeya, Fernández crea una contradicción: Chaves se presenta como parteaguas de la historia nacional, pero el “tic-tac” anuncia un momento que no ha llegado todavía, sino que “se acerca”.
En ese sentido, Fernández sería superior a Chaves, pues si aquel era el rompimiento, ella sería la coronación del movimiento, la verdadera redentora: Chaves, Juan el Bautista, y Fernández, la Mesías.
El “tic-tac” sirve también para presentar al chavismo como si fuera la representación del pueblo mismo, como si nación y chavismo fueran una solo cosa.
En ese aspecto es en donde se presentan más claramente las pretensiones populistas del chavismo: descartan a todo aquel que no comulgue con su visión política o de la historia costarricense, les arrebatan la posibilidad de ser conciudadanos y los reducen a la condición de enemigos de la patria.
Para identificar a sus enemigos, el chavismo recurre a etiquetas del supuesto pasado político que está a punto de extinguirse; de esas, la más recurrente es señalar como “perico” a cualquiera que cuestione en lo más mínimo el reduccionismo político chavista.
“Perico”, sinónimo de liberacionista, aparece a cada rato a la par del “tic-tac”, en publicaciones en redes sociales y como comentario despectivo en artículos críticos hacia el presidente.
Abundan así en las redes: “este es perico”, “defensor de los Arias” (en relación con los hermanos Óscar y Rodrigo Arias Sánchez), “corrupto”, “ya el pueblo despertó”.
Pero, los chavistas tampoco son originales, pues esa visión despectiva respecto al Partido Liberación Nacional (PLN) y los Arias la heredaron del Partido Acción Ciudadana (PAC).
Desde su irrupción en la escena política costarricense, fueron el PAC y algunos de sus líderes quienes desplegaron una agresiva crítica contra eel PLN.
Jaguares
Frente al “perico” está el jaguar, identidad que antecedió al “tic-tac”, pues apareció en junio de 2024 de la mano de un estrellado proyecto de ley del presidente, el cual nunca prosperó por contener múltiples inconstitucionalidades.
Por ese mal suceso de la llamada “ley jaguar”, los chavistas apuestan a lograr elegir a una supermayoría de diputados en las elecciones, para crear, según Fernández, la “tercera república”.
En esto, los autodenominados jaguares se parecen a los liberacionistas de antaño, pues ese sueño de una suprema mayoría parlamentaria fue también el de José Figueres y otros liberacionistas en la década de 1970.
Finalmente, el chavismo ha tomado de los partidos de corte evangélico su uso del nombre de Dios en la política, pero, contrario a las peroratas de cierto “profeta” local en contra de la Virgen de los Ángeles en 2018, Rodrigo Chaves y Laura Fernández han tenido mucho cuidado de no incurrir en errores que motiven a los católicos a verlos como políticos amenazantes.
Fernández no parece haber prometido nada a líderes católicos, pero sí 24 candidaturas a diputados para pastores evangélicos.
Lo que no aparece en el “tic-tac”, ni en el movimiento jaguar, ni en la familia chavista, es otorgar valor y reconocimiento a la trayectoria de la democracia costarricense.
Hacerlo equivaldría a reconocer que Costa Rica no se levantó en 2022, que hay un pasado muy valioso de libertad durante el cual esta nación alcanzó índices sociales de país desarrollado y que nuestros antecesores no estuvieron dormidos cuando dedicaron todas sus energías a ese esfuerzo, ni cuando lo defendieron de ataques externos e internos.
david.diaz@ucr.ac.cr
David Díaz Arias es profesor catedrático de la Escuela de Historia de la Universidad de Costa Rica (UCR).