Mujeres: a votar para lograr empoderarse
Escucho, de diferentes sondeos, que las mujeres no están con el oficialismo. Eso es coherente, pues han sido la población más violentada en los últimos cuatro años. Además, de haberse incrementado los niveles de violencia, hay una desmejora en sus condiciones laborales y disminuyeron los recursos de los programas llamados a protegerlas.
Este ha sido el cuatrienio con mayor número de femicidios registrados, con un total de 136 entre 2022 y 2025, según datos del Observatorio de Género del Poder Judicial. En tanto, la Caja Costarricense de Seguro Social reporta que, entre 2023 y 2025, ha dado 1.000 atenciones anuales por abusos sexuales, y que el 84% de las víctimas son niñas y adolescentes.
La vulnerabilidad económica de las mujeres se ha venido acentuando. Y esto es lamentable, porque la autonomía económica de las mujeres es la mejor ruta para empoderarlas, según ha quedado demostrado por múltiples estudios y recomendaciones de organismos multilaterales como las Naciones Unidas. Y al no darse este empoderamiento, pierden las mujeres, pierden las familias y pierde el país.
Pierden especialmente las madres y aquellas responsables del cuido de adultos mayores, porque tienen una doble o triple carga y, como para las labores del hogar no existe remuneración ni obtienen una pensión al cabo de años, su futuro queda comprometido y sin protección social, y caen en una triste situación de dependencia económica.
La red de cuido, hoy disminuida a 70.000 cupos, excluye a 800.000 niños y niñas menores de 13 años, lo que lleva a las mujeres a no recibir ingresos o a obtenerlos en condiciones muy vulnerables, como laborando en la informalidad y sin protección social. Hoy, ellas representan el 47% de las personas en informalidad y muchas de aquellas que sí tienen un trabajo formal lo hacen en actividades mal remuneradas como dependientes en comercios, preparando alimentos o en el servicio doméstico.
En estas condiciones, pierde la familia, porque está demostrado que lo recibido por una mujer se multiplica por siete, pues el 90% de sus ingresos los dedica a salud, educación y bienestar de su familia (según datos del BID).
Y pierde el país, porque con una mayor incorporación de las mujeres en la población económicamente activa –que hoy está en 46%, una de las más bajas de la OCDE (penúltimo puesto)–, se produce mayor riqueza, el PIB aumentaría varios puntos, crecerían las contribuciones a instituciones hoy desfinanciadas y habría un mayor bienestar general.
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Nuria Marín Raventós es politóloga.