Punto final a la "trama de París" en el Salto español
La hípica española ha cerrado la "trama de París". A excepción de Sergio Álvarez Moya, todos los jinetes de Salto que habían renunciado a formar parte del equipo nacional han decidido volver a ponerse a disposición de la Real Federación Hípica Española (RFHE). El movimiento llega en un momento clave, con el Campeonato del Mundo de Aachen a seis meses vista, y devuelve al equipo un escenario de normalidad deportiva que parecía perdido.
La "trama de París" marcó un antes y un después en el Salto español. La RFHE llevó a Versalles un equipo en el que se discriminó los méritos deportivos de algunos jinetes. Mariano Martínez Bastida o Armando Trapote no saltaron en la cita olímpica pese a haberse ganado en la pista el derecho a estar y eso generó un profundo malestar en el colectivo de jinetes.
Tras los Juegos, el entrenador nacional y el jefe de equipo fueron destituidos, pero la herida ya estaba abierta y ha tardado año y medio en empezar a cicatrizar. Los jinetes que habían participado en París anunciaron su renuncia al equipo nacional, una decisión a la que posteriormente se sumaron otros profesionales como Alberto Márquez Galobardes o Manuel Fernández Saro. Las peticiones del grupo nunca llegaron a formularse de manera clara y homogénea, aunque el trasfondo apuntaba a una profunda desconfianza hacia la gestión federativa.
Entre las reclamaciones que trascendieron, una de las más repetidas fue la necesidad de incorporar un técnico extranjero cualificado que aportara una visión distinta y mayor experiencia internacional. Esa petición acabó materializándose con la llegada de François Mathy Jr, que desde su incorporación ha mantenido un contacto constante con los jinetes, ejerciendo un papel de puente en un momento delicado. Tras la reunión que mantuvieron los jinetes con Mathy, la situación ha dado el vuelco esperado. La figura de Mathy es la clave de la nueva situación, ya que los jinetes consideran que tanto Juan Antonio de Wit como Reyes Martín no dan la talla.
Sergio Álvarez Moya fue la cabeza visible del movimiento de rebeldes. El jinete asturiano tomó la voz cantante del grupo y anunció su intención de dejar de competir por España en 2025. Actualmente está instalado de forma temporal en Estados Unidos, donde sigue desarrollando su carrera profesional y mantiene la nacionalidad española, pero ha ratificado su decisión de no volver a competir con el equipo nacional. Ahora es la excepción de un colectivo que ha optado mayoritariamente por el regreso. Álvarez Moya no tiene nada contra Mathy, pero sí contra la institución.
Este retorno se produce en condiciones distintas a intentos anteriores. No se trata de una vuelta puntual ligada a un campeonato concreto, como ocurrió cuando algunos jinetes plantearon su disponibilidad únicamente para el Europeo en La Coruña. Ahora vuelven sin condiciones y se ponen a disposición del seleccionador en un año decisivo para el futuro del Salto español.
La proximidad del Campeonato del Mundo ha pesado y mucho en esta elección. Con apenas medio año por delante, el margen de maniobra es limitado y la suma de talento se convierte en una necesidad más que en una opción. La reincorporación de estos jinetes amplía el abanico de posibilidades deportivas para España y devuelve al equipo una competitividad que se había visto seriamente comprometida.
Los que fueron grandes damnificados de la "trama de París", Mariano Martínez Bastida y Armando Trapote, han optado por una postura ajena al ruido institucional. Ambos han continuado ejerciendo su profesión al máximo nivel, centrados en la competición y al margen de la polémica. Los resultados avalan su decisión: son los dos jinetes españoles mejor situados en el ranking de la Federación Ecuestre Internacional (FEI).