El campo se moviliza esta semana contra los acuerdos comerciales
El campo español entra en una semana plagada de convocatorias de movilizaciones, con especial incidencia en la jornada del jueves, para protestar por la firma de acuerdos comerciales entre la UE y terceros países, sin garantizar las mismas condiciones de producción que deben respetar los agricultores y ganaderos comunitarios; también rechazan las propuestas de la Comisión Europea sobre el Marco Financiero de la UE para 2028-34 y las relativas a la futura PAC. Mientras tanto, hoy, la presidenta de esta última, Ursula von der Leyen, recala en la India para cerrar un acuerdo comercial con este país que afectaría a cerca de 2.000 millones de personas, y del que se dejaría fuera de momento el capítulo agrario, el más conflicto; hace diez días la presidenta del Colegio de Comisarios se encontraba en Asunción (Paraguay) para firmar el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, que ha desatado un auténtico terremoto político en el campo europeo y también entre los eurodiputados. Precisamente estos últimos se han negado a ratificar el acuerdo comercial que firmaron hace seis meses la propia Von der Leyen y Trump para poner fin a la guerra comercial y arancelaria desatada tras la llegada de este último a la Casa Blanca.
Los tres ejemplos anteriores de pactos comerciales, y las repercusiones que han tenido, ponen de manifiesto la importancia de estos acuerdos. Comenzando por lo de Mercosur, pocas jornadas después de la firma, que tuvo lugar el día de San Antón en Asunción (Paraguay), el Parlamento Europeo aprobó solicitar al Tribunal de Justicia de la UE, con sede en Luxemburgo, que se pronuncie sobre la conformidad de ese texto con los tratados de la UE. Fue por un estrecho margen de votos, pero ocurrió lo que muy pocos se habían atrevido a pronosticar que sucedería. Ahora habrá que esperar a que los jueces se pronuncien y, mientras tanto, la Comisión Europea deberá decidir si se aplica este acuerdo con carácter provisional, tal y como han solicitado varios Estados miembros, con Alemania y España a la cabeza. Para ello será necesario que alguno de los cuatro miembros de Mercosur ratifique el acuerdo.
Una gran parte del campo europeo rechaza el acuerdo
Una gran parte del campo europeo rechaza el acuerdo UE-Mercosur. En España, la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAG) apoya este pacto, contrariamente a lo que hacen las organizaciones agrarias, que van a desarrollar durante esta semana el grueso de las movilizaciones que tenían previstas. Si estas alcanzan una participación masiva, pasarían a engrosar la relación de las tres oleadas de manifestaciones más importantes de este siglo y todas ellas con Luis Planas al frente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. La primera tuvo lugar en 2020 y la segunda en 2024. La votación en el Parlamento Europeo se ha trasladado también a la política nacional. Los eurodiputados socialistas y del PP votaron en contra de que se pidiese el dictamen del Tribunal de Justicia, mientras que los de Vox, la extrema izquierda y los independentistas y los independentistas lo hicieron a favor. Desde ese momento, los del Feijóo y los de Abascal se han tirado los trastos a la cabeza, presentándose en ambos casos como los defensores del campo español y todo ello con las elecciones autonómicas en Aragón, Castilla y león y Andalucía como telón de fondo, en las que el voto rural y agrario tiene gran importancia. Eso sí, ambas formaciones se han olvidado de poner de manifiesto que el Gobierno de Sánchez y de Planas ha estado desde el primer momento a favor del Acuerdo UE-Mercosur, que ha dado su visto bueno al mismo en el Consejo de Ministros comunitario, en el Parlamento Europeo y que Sánchez acaba de pedir que se aplique provisionalmente, independientemente de lo que tarden en decidir los jueces y de lo que tarde en llegar la ratificación en el europarlamento.
La madre de todos los acuerdos
Mientras sucede esto en España, von der Leyen vuelve hoy a la India, donde ya estuvo toda la Comisión Europea hace un año. Entonces se relanzaron las negociaciones para cerrar un acuerdo comercial entre ambas partes, antes de que acabase el año pasado. En estos doce meses se han celebrado varias rondas de conversaciones y el pacto está muy avanzado, con la excepción del conflictivo capítulo agrario, que se dejaría para más adelante. Von der Leyen pretende traerse de su viaje a Nueva Delhi prácticamente hecho este acuerdo, que afectaría a casi 2.000 millones de personas (1.465 en la India y más de 450 en la UE). Se trata pues de un viaje clave.