Rodeada de barreras de coral y aguas turquesas, la isla de Cayo Levantado es, con apenas un kilómetro cuadrado, un paraíso natural en las costa samaneña de la República Dominicana. Morada de piratas y escenario de la sublevación del corsario inglés Joseph Banister (de ahí el nombre de Levantado) es conocida como isla Barcardí por un famoso anuncio de ron que se rodó en sus playas blancas no, blanquísimas, en las que desovan las tortugas. Hoy alberga un exclusivo hotel de 5 estrellas, Cayo Levantado Resort, del Grupo Piñero, que se ha erigido en ejemplo de cómo convertir el turismo de lujo en un actor clave para preservar el medio ambiente. Y hablando de actores... mientras camino desde Olah, una de las dos playas privadas del hotel (la isla tiene solo una más, pública) hasta el restaurante Carey frente a una imponente piscina con vistas al mar Caribe, paso junto al jardín de unas de sus villas privadas (39 en total) en las que no hacía mucho Luis Tosar y Luis Zahera protagonizaban un filme en el que daban vida a dos amigos que celebran unas vacaciones junto a sus parejas y el que se van desvelando secretos del pasado. Un guión que su director dejó prácticamente a la improvisación, justo lo contrario a la filosofía de este resort que desde su reapertura en 2023 ha implementado un orquestado plan, tan estratégico como minucioso, para transformar la isla en un santuario de biodiversidad. Un enfoque integral que va desde medidas pioneras de sostenibilidad implantadas en el propio complejo, pasando por la recuperación de la flora nativa, la protección de las tortugas o de la mariposa Monarca. «Nuestros programas de conservación están diseñados para proteger ecosistemas enteros, cuidando las diversas especies de plantas y animales de la isla. Nos esforzamos por aumentar la conciencia sobre el impacto ambiental que tienen nuestras acciones, promoviendo cambios significativos en los hábitos de nuestros huéspedes, demostrando que el turismo de lujo también puede ser regenerativo», señala Yarini Marte Paredes, directora de Cayo Levantado Resort. Y no es para menos, porque Grupo Piñero ha diseñado toda una serie de innovadoras actuaciones para garantizar una sostenibilidad que muy pocos hoteles tienen. Allí nada es una declaración de intenciones, todo se sustenta con acciones y datos tangibles. El uso de energía limpia está presente gracias a paneles fotovoltaicos que suministran (de momento un 15%) de la electricidad que consume. Pero sin duda, la gestión que realiza de los residuos es una de sus apuestas más diferenciadoras. «Al estar en una pequeña isla, todos los residuos orgánicos producidos por el hotel debían ser llevados a Santa Bárbara de Samaná para su vertido controlado, un traslado que conlleva costes ambientales y económicos consecuentes costes ambientales de traslado como económico. Por ello se apostó por un novedoso microdigestor que transforma los residuos orgánicos en energía. Con ello evitamos, más allá de en la cocina, el desperdicio alimentario aprovechando el su potencial energético para el consumo del propio hotel», explica Eddili Martínez, quien forma parte del equipo de profesionales de la Fundación Eco-Bahía. Una solución innovadora basada en la tecnología SmallBiogas desarrollada por la compañía española Genia Bioenergy, especializada en procesos de economía circular waste to energy. Todos los residuos orgánicos que se producen en la isla (desechos de cocinas, restaurantes y restos de poda de los jardines), se someten a un proceso natural de digestión anaerobia. En él, las bacterias sin oxígeno degradan la materia orgánica convirtiéndolo en biogás (gas sostenible) y fertilizantes orgánicos que también alimentan los jardines del resort. El gas obtenido, unos 42.000Nm³/año, se utiliza para alimentar un microgenerador que produce energía térmica y electricidad para autoconsumo del complejo turístico. A todo ello hay que sumar la instalación de una planta de producción de agua a partir de la condensación de la humedad del aire, que permite obtener hasta 6.000 litros diarios para las necesidades del complejo y con las que se rellenan botellas de cristal, evitando el uso de plásticos. Porque este resort también ha eliminado los plásticos de un solo uso y restringe la utilización del papel como en los procesos de check-in, sustituyéndolo por pulseras digitales ecológicas, hechas de madera y coco que dan acceso a las maravillosas habitaciones (195) equipadas con tecnología inteligente (RoomXperience) que controla iluminación, temperatura, humedad y presencia, lo que permite una gestión eficiente del consumo energético. Acciones que no solo reducen el impacto ambiental, sino que mejoran la experiencia con un enfoque moderno, cómodo y consciente. Y todo ocurre a sin que el huésped lo perciba, solo centrado en disfrutar de la privacidad que aporta una isla privada (a la que se llega en un cómodo barco desde un precioso muelle victoriano), de sus servicios exclusivos y una atención al detalle ya que cada habitación cuenta con un ambassador personal para poder crear una experiencia a medida. Porque Cayo Levantado Resort ofrece un programa único de bienestar, con una oferta de actividades y tratamientos diseñados para promover la relajación y el equilibrio donde cada uno elige entre cuatro caminos holísticos, y que se llevan a cabo en Yubarta, un refugio de bienestar en el corazón de sus jardines tropicales con ocho zonas inspiradas en la cultura Taína. Sesión de sound healing, meditación de los chakras, relajación flotante, masajes, realineación de reiki... Para probarlo pudimos asistir a una ceremonia del cacao para iniciarse en la relajación. Pero para quienes quieran más actividad tampoco faltan opciones: snorkel, kayak, paddleboard o hydrobike. Este enfoque sostenible también se extiende a su oferta gastronómica, donde predomina el uso de productos de kilómetro cero en claro apoyo a los agricultores del país. Pero sin duda uno de los grandes logros de Cayo Levantado Resort ha sido la recuperación del ecosistema de la isla. Gracias al trabajo conjunto con ONGs locales y la Fundación Eco-Bahía del Grupo Piñero, se han eliminado especies invasoras, recuperado más de 700 especies endémicas de flora y fauna, y se llevan a cabo ambiciosos proyectos de restauración de los arrecifes de coral, esenciales para la protección costera y la biodiversidad marina. Gracias a la colaboración con el Jardín Botánico Nacional, ha eliminado más de 1.400 ejemplares de plantas invasoras como el noni y la leucaena, lo que ha permitido restaurar la vegetación autóctona de la isla. Asimismo, ha implementado un innovador programa de reproducción asistida de mariposas, diseñado para aumentar la densidad y diversidad de estos insectos polinizadores, gracias a la creación de jardines especializados que incluyen plantas hospederas y florales. Cayo Levantado ha facilitado la crianza y liberación de más de 500 mariposas de cuatro especies distintas, entre ellas la Monarca caribeña y la mariposa Pavo Real. Pero además, el huésped tiene la oportunidad de convertirse en un 'iNaturalist' a través de la plataforma colaborativa de Ciencia Ciudadana para identificar especies. Al enviar fotos de las especies observadas durante su estancia en Cayo Levantado Resort, contribuirá a los esfuerzos de conservación de la biodiversidad de la isla, que ha sido fundamental para el descubrimiento de más de 400 especies en el cayo, lo que ha permitido comprender mejor la dinámica ecológica y gestionar más eficientemente su biodiversidad. Por otro lado, la reciente aparición de nuevos casos de anidación de tortugas marinas en la isla ha impulsado la actualización de los protocolos de conservación. La Fundación Eco-Bahia lidera estos esfuerzos, enfocados en la protección de los nidos y en la capacitación del personal de la playa pública para gestionar estos eventos. Además, se han implementado patrullajes nocturnos para monitorear la actividad de anidación y garantizar la seguridad de las tortugas y también trabajan en la protección de las barreras de coral y los manglares. Acciones que demuestran que el lujo y la conservación ambiental pueden ir de la mano, estableciendo un modelo para otros destinos turísticos en el Caribe. En Cayo Levantado otro modelo es posible: uno donde el lujo no es sinónimo de derroche, sino de armonía con la naturaleza. Cada detalle —desde el sonido del cacao ceremonioso hasta el vuelo leve de una mariposa Monarca— habla de una nueva forma de viajar, más consciente, más regenerativa. Porque cuando el descanso se convierte en un acto de conservación, el paraíso deja de ser un sueño lejano y se convierte en un ejemplo tangible.