Guindilla al ministro de Transportes por no asumir ninguna responsabilidad y quedarse a la espera de que empiecen a caer fichas por debajo como salvavidas
Tras la tragedia de Adamuz, se acumulan indicios que apuntan a fallos en la infraestructura ferroviaria y a la responsabilidad de Adif, pero el ministro de Transportes, Óscar Puente, descarta dimitir y niega cualquier culpa política. Pese a las primeras conclusiones técnicas, que sitúan el origen del accidente en la fractura previa de un carril, el ministro mantiene su cargo, desvía la atención hacia posibles defectos de fabricación y evita asumir responsabilidades directas.
Mientras tanto, persisten las críticas por la falta de explicaciones sobre incidencias, limitaciones de velocidad y planes de mejora, en un contexto de creciente malestar entre profesionales y sindicatos del sector. El aumento de problemas en la red, las huelgas anunciadas y el caos en algunos servicios ferroviarios refuerzan la sensación de deterioro del sistema, que el Ministerio atribuye a factores coyunturales y no a fallos estructurales.