El ' tecnoestrés ' de la era digital está causando especial mella entre los jóvenes de la Comunidad Valenciana y, unido a otros problemas psicológicos, ha disparado el absentismo en el trabajo , con un 325% más de bajas por salud mental a estas edades desde 2015, según datos del primer Barómetro de Bienestar Laboral. Este informe dedica un apartado específico al impacto de la digitalización en el bienestar e identifica la «comunicación excesiva por medios digitales» como uno de los factores tecnológicos más relevantes: el 45,2% de las empresas la sitúa en un nivel intermedio de impacto sobre la salud psicológica y cerca del 30% la valora ya en niveles altos. El 38,7% destaca las interrupciones constantes por notificaciones y el 35,5%, incluso la dificultad para desconectar . Pese a ello, el 45,2% de las compañías reconoce no tener implantada ninguna medida específica frente al 'tecnoestrés', mientras que un 35,5% ha optado por reforzar la formación digital y un 29,0% aplica políticas de desconexión La confederación empresarial CEV ha presentado este informe con respaldo de la Generalitat y ha alertado de la urgencia de realizar cambios estructurales para combatir esta « amenaza para la competitividad », además de que el sistema de salud se encuentra « colapsado » por este problema. Las bajas laborales de este tipo en global han subido un 175% en ese periodo de una década y, en el caso de los menores de 35 años de edad, alcanzan casi el doble de la población, mientras «la saturación del propio sistema de salud está alargando en muchos casos los procesos de baja ». Así lo ha advertido el presidente de la CEV, Vicente Lafuente , a la vista de estas cifras del estudio elaborado por Key Executive y que cuenta con la colaboración de la Conselleria de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad. El absentismo se ha convertido en «una lacra » hasta el punto de que se ha multiplicado por seis y sólo en 2024 supuso 9,5 millones de bajas laborales. Casi un 70% proviene de contingencias comunes, no de accidentes en el trabajo, y repercute en la cuenta de resultados , además del impacto en los servicios de salud. «La mejora del bienestar laboral necesita de la implicación de empresas , sindicatos y Administración», ha planteado, ya que «las empresas no pueden asumir el coste de la ineficiencia administrativa». En ese contexto, su principal propuesta apunta a una intervención de refuerzo especializada: «Necesitamos que las mutuas sean protagonistas de la salud de los trabajadores también en los procesos por contingencias comunes, y marcos normativos claros que den seguridad jurídica a este fenómeno». En especial, los empresarios esperan que estas entidades «colaboren en la recuperación de los trabajadores en procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes». Por su parte, la vicepresidenta de la Generalitat y consellera Susana Camarero ha señalado que el barómetro pone de manifiesto que «la carga emocional del trabajo es cada vez mayor y evidencia déficits en la evaluación y el seguimiento de los riesgos psicosociales». Al respecto, ha subrayado que desde la Generalitat se está impulsando la Estrategia Valenciana de Seguridad, Salud y Bienestar Laboral 2025-2029 y se está trabajando el bienestar laboral a través del diálogo social, con colaboración público-privada y reforzando el papel del Invassat. El estudio se ha elaborado entre julio y noviembre de 2025, mediante encuestas online y 20 entrevistas «en profundidad» a empresas, sindicatos y expertos en la Comunitat Valenciana. En el 77% de las compañías, al menos una cuarta parte de los puestos de trabajo tiene una carga emocional significativa. Así, el estudio advierte de una carga emocional elevada en los empleos, sobre todo en servicios, hostelería y atención al público. Sobre la salud mental, el 61,3% de las empresas estima que menos del 5% de la plantilla ha sufrido en el último año trastornos psicológicos como ansiedad , depresión o estrés postraumático . Al respecto, los responsables del informe han advertido de una posible «falta de detección del problema». En cuanto a las bajas por problemas psicológicos, el 38,7% de las empresas las atribuye principalmente a factores de la vida privada y sólo el 12,9% a condiciones laborales, pero el 48,4% carece de información sólida. El barómetro identifica como factores de riesgo psicosocial con mayor influencia negativa la presión de tiempo y la sobrecarga de trabajo, que el 51,6% de las empresas sitúa en nivel 4 de impacto y el 12,9% en el nivel máximo. También destacan el trato difícil con clientes, pacientes o proveedores y la inseguridad laboral , así como la mala comunicación o cooperación interna. El perfil más afectado por este tipo de bajas se concentra en trabajadores de 25 a 45 años (35,5%) y un 16,1% de participantes atribuyen el perfil mayoritario a las mujeres. Los factores del absentismo más señalados por las empresas son los factores personales (68%), la falta de motivación y compromiso (52%) y la saturación de la sanidad pública (32%). El informe también señala que aparece una « renuncia silenciosa » por parte de los trabajadores cuando fallan salario, desarrollo y conciliación. El estudio concluye que el bienestar laboral es necesario pero no suficiente para reducir el absentismo, sino que se necesitan cambios estructurales en la organización del trabajo, la calidad del empleo y la gestión del retorno tras la baja, ya que el absentismo es multicausal . Los principales factores protectores del bienestar laboral son los niveles muy elevados de apoyo social entre compañeros , que alcanzan el 83,3% de valoraciones positivas, y la flexibilidad para gestionar imprevistos personales, que obtiene un 77,5% de valoraciones positivas. El reconocimiento y el feedback positivo son el punto débil, según este estudio: solo el 6,5% los sitúa en el nivel máximo. En iniciativas de bienestar, el 58,1% de las empresas ofrece horarios flexibles y el 51,6% realiza encuestas periódicas de clima laboral y el 54,8% evalúa los riesgos psicosociales formalmente. El Barómetro identifica en la Comunitat Valenciana empresas que ya han desplegado programas integrales de bienestar , con deporte, yoga, pilates, menús equilibrados, sesiones de mindfulness y coaching para gestionar la carga de trabajo y el estrés, gimnasio en la empresa, teletrabajo organizado y otras iniciativas como espacios o colegios dentro de la empresa para facilitar la atención a los hijos en episodios de avisos climáticos. Camarero ha hecho hincapié en que el estudio alerta de que el absentismo se ha convertido en «un verdadero termómetro del malestar laboral, con una tendencia creciente vinculada al estrés, la ansiedad y la desmotivación, especialmente tras la pandemia». Además, ha interpretado que los datos evidencian déficits en la evaluación y el seguimiento de los riesgos psicosociales, ya que muchas empresas realizan evaluaciones esporádicas o meramente formales, lo que limita la detección temprana de problemas y su corrección efectiva.