El Gobierno conservador de Suecia encarcelará a niños de 13 años con delitos graves pese a las críticas internas
La medida ha levantado críticas por parte de la Fiscalía, cuerpos policiales y el servicio penitenciario. “Estos niños no necesitan estar alejados de la sociedad durante años porque representen una amenaza, lo que necesitan es ayuda”, dice un experto
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En el centro penitenciario de Rosenberg (Suecia) están construyendo una nueva unidad de aislamiento para presos. Las celdas tienen ocho metros cuadrados, una cama, un escritorio y un váter de acero inoxidable. La única diferencia de esta celda es que dentro de unos meses acogerá entre sus rejas a menores a partir de los 13 años.
Este centro penitenciario es una de las siete cárceles del país nórdico que a partir del 1 de julio se harán cargo de los prisioneros menores de edad que hayan cometido un delito grave, como asesinato, atentado con explosivos o violación agravada. Hasta ahora, los casos de menores de entre 15 y 17 años condenados por este tipo de delitos eran tratados por los servicios sociales en centros de atención para menores. Sin embargo, el Gobierno de Suecia, formado por una coalición de partidos conservadores con el apoyo de la ultraderecha, está decidido a implementar medidas más severas para luchar contra la ola de violencia del crimen organizado, que cada vez involucra a delincuentes más jóvenes.
El ministro de Justicia conservador, Gunnar Strömmer, ha anunciado que el Gobierno aprobará la rebaja de la edad penal para los delitos graves, que hasta ahora era de 15 años, a los 13 años. La decisión es muy polémica y ha sido criticada tanto por organizaciones defensoras de la infancia como por el mismo Servicio Penitenciario, el cuerpo de Policía y la Fiscalía sueca, que han expresado el temor de que la ley pueda ser contraproducente. Pero a pesar de las críticas tan duras y unánimes, el Gobierno no está dispuesto a alterar la propuesta, que por otro lado cuenta con un amplio consenso en el Parlamento con el apoyo de los socialdemócratas desde la oposición.
El ministro Strömmer afirmó que “era muy consciente” de las críticas, pero, aun así, el Gobierno “ha llegado a la conclusión de que los riesgos son mayores si continuamos en la misma situación que hasta ahora” dijo. A pesar de que en el último año la violencia provocada por las pandillas ha ido en declive, durante 2025 los tribunales suecos juzgaron 158 casos penales relacionados con las pandillas, en los cuales estaban involucrados 88 niños menores de 15 años, incluidos 25 casos de sospechosos de asesinatos. Frente a estas cifras, la medida de reducir la edad penal hasta los 13 años “trata de proteger a la sociedad”, defendió el ministro Strömmer. Anteriormente, el ministro había asegurado que el sistema judicial para los delincuentes jóvenes era insuficiente: “Como resultado tenemos unos costes humanos enormes”.
Con la rebaja de la edad penal a los 13 años, el Gobierno contempla que los jóvenes de esta edad podrían ser condenados a estar entre rejas entre uno y tres años, mientras que los menores de 14 podrán cumplir hasta 4 años de prisión. Desde el Ejecutivo sueco también hay la voluntad de revisar los criterios para reducir las penas en menores de 15 a 17 años que hayan cometido delitos graves y eliminarlas por completo para los jóvenes de 18 a 20 años.
Críticas
Los cuerpos de policía del país nórdico avisan de que cada vez se encuentran con más casos de menores de 15 años sospechosos de estar involucrados en delitos de asesinato, así como de tráfico de drogas, posesión de armas o secuestros violentos. Esta tendencia se ha vuelto más evidente con el tiempo, ya que, según los informes policiales, los jóvenes se ven atraídos por el dinero del crimen organizado y también por un sentimiento de pertenencia, algo que muchos de estos niños no tienen y que anhelan poseer. En este contexto, el endurecimiento de las leyes y el refuerzo de los cuerpos policiales, así como las medidas para prevenir el crimen entre los jóvenes y luchar contra la violencia de las bandas se han convertido en una prioridad para el Gobierno conservador desde que entró en el Ejecutivo en el año 2022.
Si bien los cuerpos policiales hasta ahora han aplaudido las medidas del Gobierno, en el caso de la reducción de la edad penal ha habido varias figuras que advierten del riesgo de que las bandas pasen a tener el objetivo de reclutar a niños aún más pequeños. El gobernador del condado policial de Halland, Anders Thornberg, señalaba que la propuesta puede ser contraproducente, ya que “si los niños son etiquetados como criminales a una edad tan temprana, se corre el riesgo de aumentar su identificación con un estilo de vida criminal y, en última instancia, provocar un aumento de la delincuencia”, dijo en una entrevista recogida en el periódico Svenska Dagbladet.
La Fiscalía sueca también ha rechazado la propuesta, asegurando que el Gobierno “no ha presentado suficientes razones convincentes para que los niños de 13 años sean condenados como los mayores de edad”. Otro argumento en contra lo ha defendido la Agencia de Educación sueca, advirtiendo de que la medida puede ir en contra del derecho a la educación de los niños, ya que un niño de 13 años debe asistir a la escuela, pero esto no se garantiza si el menor se encuentra en régimen carcelario. Siguiendo este argumento, y al mismo tiempo que preparan los nuevos centros penitenciarios que acogerán a los menores, el Sistema Penitenciario sueco cree que la agencia “no está preparada ni tiene los equipamientos necesarios para hacerse cargo de la educación de los menores dentro de las cárceles”.
El fracaso del ejemplo danés
Desde la organización de protección a los jóvenes Fryshuset, su director Johan Oljeqvist, defiende que los niños que forman parte de los entornos criminales “muchas veces son reclutados por las bandas mediante amenazas y manipulaciones”. “Tendrían que ser considerados más como víctimas porque no podemos considerar que haya sido una decisión activa suya terminar siendo un delincuente” dice a elDiario.es. “Estos niños no necesitan estar alejados de la sociedad durante años porque representen una amenaza o un peligro, estos niños lo que necesitan es ayuda y apoyo” explicaba Oljeqvist.
Muchos de los que critican la propuesta del Gobierno para reducir la edad penal a los 13 años señalan el ejemplo del país vecino, Dinamarca. Su Gobierno de centroderecha en el año 2010 redujo la edad penal de los 15 a los 14 años. Dos años más tarde, un nuevo Gobierno socialdemócrata revirtió la decisión al constatar los expertos que el encarcelamiento temprano en menores aumentaba la reincidencia y dificultaba la reintegración. Por ahora, los países nórdicos del entorno de Suecia mantienen la edad de responsabilidad penal a los 15 años, mientras que la media en los países de la UE es de 14 años, como en España.