Nuestros desafíos urbanos
En tiempo de campañas subnacionales aconsejo a los candidatos y sus asesores el uso de la IA para renovar sus ofertas electorales –obras estrella o mega obras¬– con sensatez y responsabilidad ante los principales desafíos urbanos de este siglo.
Pregunté a la IA cuáles son los desafíos estructurales de la ciudad de La Paz en este siglo XXI. Respondió: “Hablar de La Paz en el siglo XXI es hablar de una de las geografías más dramáticas y complejas del mundo. La Hoyada es un laboratorio único donde los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se enfrentan a una topografía que no perdona. Es una ciudad que se mueve”. Coincido plenamente. La endiablada geotecnia e hidrología de esta ciudad es, sin duda alguna, nuestro mayor desafío y ya es un martirio colectivo que día a día crece con el cambio climático. Según estudios, entre el 60% y 70% del suelo paceño es inestable, y los deslizamientos aparecen por estos meses por las lluvias y la saturación de suelos. Eventos como el mega deslizamiento de 2011 o los recientes desastres en Bajo Llojeta y Cotahuma han demostrado que la expansión urbana sobre cuencas y rellenos sanitarios es, como lo escribí hace tiempo, una bomba de tiempo. Pregunten a los técnicos municipales, que ahora trabajan en la Avenida del Poeta, qué encuentran después de cada lluvia torrencial.
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El segundo desafío estructural que mencionó nuestro asistente digital es el Estrés Hídrico. Estamos marchando irresponsablemente hacia una «bancarrota hídrica». La Paz está rodeada de glaciares que se están extinguiendo, una problemática estudiada por organismos técnicos nacionales e internacionales. La crisis de 2016 fue un aviso; para este año 2026, los informes hablan de una «bancarrota hídrica» si no se cambia el modelo de consumo. El desafío no es solo técnico sino político: coordinar la distribución entre La Paz y El Alto, dos ciudades que comparten las mismas fuentes, con necesidades de crecimiento distintas y con animosidades manifiestas.
Después de esos dos temas fundamentales, la IA mencionó otros, como ser: el caos vehicular, el comercio informal, las marchas y bloqueos, la falta de espacios públicos con déficit de espacios verdes por habitante; y, por último, la Metropolización como la gobernanza urbana para este siglo. El asistente digital no mencionó dos desafíos que personalmente también los considero fundamentales: la educación y la salud, estamos a la zaga del desarrollo humano.
Ahora bien, ¿cuánta plata necesitamos para trabajar en esa topografía inestable y la falta de agua? Cifras multimillonarias que debe pagar una población que no tiene idea de la magnitud de esos costos. Pienso, sin ánimo de ser tremendista, que seguiremos, en las siguientes décadas en el circulo vicioso de construir/arreglar. Ergo: interminables juicios a autoridades y técnicos salientes. Seamos sinceros, La Paz es hermosa, pero un desarrollo urbano ideal –como sueñan los urbanistas– es casi imposible de financiar. Por todo ello, votaré por un candidato o candidata que diga la verdad.
(*) Carlos Villagómez es arquitecto
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