El Aston Martin AMR26 de Newey sorprende en su debut en Barcelona
El emblemático AMR26 de Aston Martin ha salido a pista en Montmeló este jueves al final de la jornada, marcando el inicio de su actividad en los test de pretemporada de la Fórmula 1 2026. El coche, diseñado por el legendario ingeniero británico Adrian Newey (fichado por la escudería para liderar el proyecto técnico), aterrizó en España con un enfoque ambicioso, un diseño rompedor y un debut que combina expectación con prudencia.
Tras perderse los primeros días de pruebas por retrasos en su desarrollo, el AMR26 finalmente apareció en el trazado catalán con Lance Stroll al volante y un acabado en negro camuflado que es habitual cuando todavía no se ha presentado la decoración oficial del monoplaza. El objetivo del equipo era simple: comenzar a acumular datos y kilómetros tras un intenso trabajo de montaje y puesta a punto en Montmeló.
Una primera impresión de “monstruo” técnico
El AMR26 se presentó con soluciones que ya llaman la atención de ingenieros y medios: pontones extremadamente minimalistas, una cintura de carrocería muy estrecha y un morro que rompe con lo visto tradicionalmente en otros monoplazas. Estas decisiones no solo buscan maximizar el rendimiento en condiciones de nuevo reglamento, sino también posicionar a Aston Martin en una senda disruptiva que solo un diseñador como Newey podría concebir.
Un debut con sabor a poco… pero con mucha promesa
La primera salida a pista no fue ejemplar en cuanto a kilometraje. Stroll completó solo unas pocas vueltas de instalación y finalmente el coche se detuvo en pista provocando bandera roja antes de tiempo, un síntoma de que aún quedan muchas piezas por encajar y fiabilidad por pulir.
Sin embargo, ahí donde algunos hubieran visto un fracaso, el equipo y sus ingenieros sacan lecturas positivas. La puesta en marcha sin grandes fallos críticos durante el encendido del motor Honda y las primeras sensaciones de frenado y dirección son datos valiosos para continuar en los ensayos de este viernes y luego en los tests de Bahréin en febrero.
Mike Krack, jefe de ingenieros, ha destacado que el objetivo inicial no era marcar tiempos competitivos en Montmeló, sino validar los sistemas clave del coche y empezar a recopilar información para el trabajo que queda por delante. Fernando Alonso, que observó desde el muro durante el día de Stroll, está programado para tomar el volante este viernes y continuar el proceso de adaptación al monoplaza.
Clima de expectativas: ¿revolución o evolución?
Lo que está claro es que este proyecto tiene peso histórico. Aston Martin ha entrado en 2026 con estatus de equipo de fábrica gracias a su asociación técnica completa con Honda, lo que les permite integrar el motor y el chasis de forma mucho más fluida que con el antiguo proveedor. Esto, junto al talento de Newey y su equipo, ha generado una ola de optimismo entre aficionados y expertos.
No obstante, el panorama de estos tests muestra un contraste evidente. Mientras el AMR26 apenas ha completado una decena de kilómetros, equipos como Mercedes han dominado la tabla de tiempos y acumulado más de 90 vueltas en Barcelona con buen ritmo y fiabilidad. Esto subraya que Aston Martin todavía tiene un camino importante por recorrer para acercarse a la referencia del campeonato, aunque su apuesta tecnológica sea vista como una de las más audaces de la temporada.
Mirada al futuro
La Fórmula 1 2026 arranca con una mezcla de reglamento nuevo, motores Honda más potentes y aerodinámicas inéditas. En ese contexto, la entrada triunfal del AMR26 marca el inicio de una historia que se desarrollará en las próximas semanas en Barcelona, Bahréin y luego durante el campeonato. El reloj está en marcha y Aston Martin, con Newey al frente, parece listo para escribir un capítulo más en su ambición por luchar por podios y, por qué no, por victorias.
¿Puede este “monstruo” técnico de Silverstone convertirse en candidato real al título? La respuesta aún queda en el aire, pero lo que nadie puede negar es que el AMR26 ha hecho su primera declaración de intenciones en Montmeló con un rugido silencioso pero lleno de promesa.