Un nuevo concurso siembra la polémica en YouTube: varias mujeres compiten por este sorprendente premio
Last Call es un reality japonés emitido en YouTube que ha provocado un notable debate social al convertir el mundo de las hostess (mujeres que trabajan en clubes nocturnos acompañando y conversando con clientes) en una competición abierta cuyo premio final alcanza los 10 millones de yenes en cirugía estética (unos 60.000 euros).
El programa, estrenado el 4 de enero de 2026, se presenta como una audición a gran escala del sector de los clubes nocturnos de lujo en Japón. Está presentado por Roland, una de las figuras más conocidas del ocio nocturno japonés, junto al empresario Yuji Mizoguchi, y se emite cada domingo, acumulando millones de visualizaciones por episodio.
Un reality que expone sin filtros el negocio nocturno japonés
Las concursantes compiten en una serie de pruebas que evalúan aspectos clave del trabajo: imagen, capacidad de comunicación, habilidades comerciales, control emocional y resistencia psicológica. Se trata de un entorno altamente competitivo, donde la apariencia y el trato con el cliente son claves para progresar.
Algunos de los segmentos del programa han sido especialmente controvertidos. En una de sus secciones, cirujanos plásticos analizan de forma pública los rasgos físicos de las participantes, una práctica que ha generado críticas por reforzar estándares de belleza rígidos.
En otra sección, llamada Sekuhara Time (término japonés para “acoso sexual”), se recrean situaciones de acoso verbal por parte de clientes para medir cómo reaccionan las concursantes, una dinámica que ha sido cuestionada por normalizar comportamientos abusivos.
El formato también ha despertado rechazo por la manera en que el jurado comunica sus valoraciones. Las participantes reciben comentarios directos a través de Line, la aplicación de mensajería más utilizada en Japón, con mensajes que algunos espectadores consideran humillantes o excesivamente agresivos.
El premio final, financiado por una clínica privada, consiste en hasta 10 millones de yenes en intervenciones estéticas.Aunque el programa ha generado nuevas críticas por la presión estética y el modelo laboral que muestra.