Coordinadora 8M denuncia “instrumentalización” del feminismo bajo el gobierno de Boric
La Coordinadora Feminista 8M ha roto el silencio sobre el cierre del ciclo político actual con una crítica devastadora hacia la administración de Gabriel Boric. En una entrevista concedida a La Tercera, la vocera de la organización, Fernanda Cavada, sostuvo que el gobierno que se autodefinió como feminista incurrió en una “instrumentalización” de sus banderas de lucha, utilizándolas como una fachada ética para validar reformas y acciones que, en la práctica, afectaron a sectores vulnerables, como los desalojos de familias y el endurecimiento de la ley de migraciones.
Para el movimiento, la coherencia del Ejecutivo se desmoronó definitivamente con la gestión de crisis internas de alta gravedad. Cavada enfatizó al medio citado que el caso de abuso sexual que involucró al exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve, fue el punto de quiebre que dejó en descrédito la gestión gubernamental frente a la violencia contra las mujeres. Según su visión, no fue el movimiento el que perdió fuerza, sino el oficialismo el que perdió la autoridad moral:
“Nuestra autocrítica no tiene mucho lugar, porque siempre nos manifestamos en concordancia con la gravedad de la denuncia. Lo que quedó en descrédito fue el gobierno y su gestión frente a una situación gravísima”.
Un gabinete bajo la lupa: El “giro conservador” de Kast
De cara al gobierno que asumirá el próximo 11 de marzo, la Coordinadora 8M se ha declarado en estado de alerta técnica y política. Para las organizaciones feministas, la composición del futuro gabinete de José Antonio Kast representa una señal directa de retroceso. El análisis del movimiento se ha centrado en tres figuras clave cuya trayectoria y militancia despiertan profundas sospechas sobre el rumbo que tomará el país.
La designación de Judith Marín en el Ministerio de la Mujer y Equidad de Género es vista como una de las decisiones más polémicas. Como secretaria general del Partido Social Cristiano, Marín pertenece a un sector político que ha cuestionado abiertamente los derechos reproductivos y de las disidencias. El movimiento teme que su gestión no busque proteger a las mujeres, sino desmantelar los avances alcanzados, instalando una agenda que ponga en riesgo la autonomía de género.
En la misma línea, el nombramiento de Fernando Rabat en la cartera de Justicia es interpretado como un mensaje preocupante en materia de Derechos Humanos. Su perfil, identificado con los sectores más conservadores y vinculado por la organización con una defensa histórica de figuras de la dictadura, es calificado como una señal de alerta frente a los principios de verdad y justicia. Por su parte, el arribo de Jorge Quiroz al Ministerio de Hacienda también genera anticuerpos; la Coordinadora cuestiona su visión económica y sus antecedentes en el sector privado, sugiriendo que su ingreso al Ejecutivo podría profundizar la desigualdad estructural.
Resistencia desde los territorios
Frente a este escenario, la Coordinadora 8M rechazó las proyecciones de la ministra saliente, Antonia Orellana, sobre un decaimiento de las movilizaciones. Cavada aseguró en su conversación con el diario nacional que el feminismo sigue presente en las calles y en el sentido común de la población, proyectando un ciclo de resistencia independiente de los gobiernos de turno.
La organización concluyó que el verdadero motor de los cambios no se encuentra en las carteras ministeriales, sino en la articulación social. El mensaje final de la vocería reafirmó que la vigilancia será constante frente a cualquier intento de vulnerar los derechos de las infancias, mujeres y disidencias sexuales:
“Las mujeres no necesitamos que nos representen desde arriba, sino que se escuchen nuestras voces desde abajo, en los territorios y en los espacios donde realmente se vive la desigualdad”.