Manqa da paso histórico: inaugura instituto tecnológico en Sopocachi
Por más de una década, Manqa ha sido mucho más que una escuela de cocina o un restaurante de autor. Es un proyecto social que ha logrado tejer una red entre las áreas urbanas y rurales de Bolivia, rescatando sabores ancestrales. A la vez, transforma la vida de miles de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Este año, al cumplir 12 años de existencia, la organización da un paso histórico con la apertura de su instituto tecnológico. Amplía así su alcance a toda la población interesada en la gastronomía.
Wara González, coordinadora nacional de Manqa, explica que el proyecto nació «como un generador de conexiones entre las áreas urbanas y rurales». Desde sus inicios en la Ciudad de El Alto, la iniciativa se propuso formar a jóvenes en gastronomía, pero con un enfoque diferente al de los institutos tradicionales. «Trabajamos en la formación gastronómica, pero bajo este concepto de generar esta conexión. De traer a la mesa nuevamente todo lo que son las técnicas ancestrales, los productos olvidados», señala en diálogo con Energías & Negocios, de La Razón.
El modelo educativo de Manqa se basa en un interaprendizaje único. «Por un lado, está toda esta parte técnica, teórica, que es necesaria, que tiene que conocer un gastrónomo. Pero a la vez estamos recuperando toda esta sabiduría que tienen los jóvenes», explica la coordinadora. Esta metodología ha permitido que los estudiantes no solo aprendan técnicas culinarias, sino que investiguen y compartan el conocimiento heredado de sus familias y comunidades.
Un modelo integral
Lo que distingue a Manqa de otros centros de formación es su enfoque integral. El modelo que han desarrollado se llama «Aprender Haciendo, Vendiendo y Ganando». González detalla que «las escuelas son como unas unidades productivas que están en El Alto. Los chicos allá, además de estudiar, aprenden toda una iniciativa empresarial: cómo hacer costos, cómo comercializar, cómo crear. No es solamente la parte gastronómica formal, sino también la administrativa».
Este sistema permite que los estudiantes generen productos que luego comercializan, obteniendo ingresos que ayudan a sostener las escuelas. Pero la formación va más allá: incluye módulos de desarrollo de habilidades para la vida y, cada vez con mayor énfasis, habilidades digitales. «Tenemos experiencias de jóvenes que al salir empiezan a trabajar en un restaurante, en un hotel, y colaboran con todo este proceso de posicionamiento a través de redes», comenta González.
Expansión e impacto
Hasta el año pasado, casi 7.000 jóvenes se habían formado en Manqa. Lo que comenzó en El Alto se ha expandido a prácticamente todo el país. «Actualmente estamos casi en toda Bolivia: nos falta llegar solo a Oruro y a Beni», indica la coordinadora. Esta expansión incluye no solo ciudades principales, sino también áreas rurales, donde operan con un modelo innovador. «Tenemos tres escuelas móviles: camiones que se transforman en escuelas que llegan a áreas rurales», revela González.
El impacto del proyecto ha sido significativo en el posicionamiento de la gastronomía boliviana. La ejecutiva reflexiona sobre la coincidencia temporal entre el surgimiento de Manqa y el boom de la cocina de autor en La Paz. «Con seguridad hay muchos jóvenes de estos miles que han pasado por Manqa trabajando en muchos espacios gastronómicos que tiene La Paz», observa.
Formar emprendedores
En 2019, Manqa inauguró su restaurante en la Plaza Abaroa, un espacio que resume toda la filosofía del proyecto. «Todos los ingresos que se generan, si tenemos una utilidad, esta utilidad es usada en los proyectos que tenemos para mantener las escuelas, para apoyar a estos jóvenes emprendedores», explica González sobre este modelo de negocio social.
El restaurante también alberga Huayna, un mercado de emprendedores donde se venden productos elaborados por jóvenes que pasaron por las escuelas. «Vas a encontrar productos de diferentes ciudades de Bolivia. Todos son productos hechos por jóvenes bolivianos que han pasado por Manqa y que han recibido todo este proceso de asesoramiento», señala la coordinadora.
Instituto tecnológico
El reciente lanzamiento del instituto tecnológico en Sopocachi marca un hito importante. Este nuevo espacio ofrece formación técnico superior con una duración de tres años y está abierto a toda la población. «Hemos demostrado que el emprendimiento, la tecnología y la gastronomía pueden ir de la mano y construir modelos formativos poderosos», afirma la coordinadora.
El instituto cuenta con laboratorios de emprendimientos y de habilidades digitales. Ofrecerá tanto programas extensos como talleres cortos para personas que trabajan. La visión de González sobre los egresados de Manqa va más allá de la formación técnica. «Creemos firmemente que un joven que atraviesa por Manqa sale con un chip diferente, de ver desde otra mirada lo que hace. Para nosotros, estos chicos son actores de cambio».
Con 12 años de trayectoria, Manqa ha demostrado que la gastronomía puede ser una herramienta poderosa de transformación social, generando no solo chefs calificados, sino líderes comprometidos con su cultura, su comunidad y el futuro de Bolivia.
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