El surrealista requisito para conseguir una casa gratis en una isla privada y que todo el mundo puede intentar
Justo frente a la costa de Pembrokeshire, en el suroeste de Gales, se encuentra Skomer, una isla sin población permanente que funciona como una de las reservas naturales más singulares del Reino Unido. Con apenas 720 acres, este enclave aislado es famoso por sus restos prehistóricos, sus círculos de piedra y, sobre todo, por albergar una de las mayores colonias de frailecillos del país.
Pero ahora la isla ha saltado a los titulares por un motivo inesperado: ofrece alojamiento y manutención gratis a quienes estén dispuestos a cumplir un requisito tan sorprendente como real… contar frailecillos.
La isla, gestionada por el Wildlife Trust del sur y oeste de Gales, ha abierto un proceso de selección para reclutar voluntarios que vivirán allí durante semanas o incluso meses. El puesto estrella es el de monitorización de aves marinas, una labor esencial para registrar cuántos frailecillos regresan cada temporada a Skomer.
La isla busca voluntarios para monitorizar su enorme colonia de aves marinas
El trabajo consiste en recorrer la isla, anotar avistamientos y colaborar con los guardabosques en el seguimiento de la fauna.
Los voluntarios no reciben salario, pero sí un paquete que muchos considerarían un sueño: alojamiento gratuito, facturas incluidas, viajes de ida y vuelta a la isla, aparcamiento y una beca de entre 200 y 400 libras. Además, quienes opten al puesto de aves marinas recibirán formación para manejar una lancha motora, una habilidad que forma parte de las tareas diarias en la reserva.
Las estancias varían según el rol. El puesto de monitorización de aves se desarrolla entre el 23 de mayo y el 23 de junio, mientras que los voluntarios de larga duración pueden ser enviados en tres periodos distintos entre marzo y septiembre de 2026. Durante ese tiempo, la isla se convierte literalmente en su hogar: no hay residentes permanentes, pero sí equipos que pasan allí hasta nueve meses al año.
Las funciones de los voluntarios de larga estancia incluyen apoyar a los guardabosques con los visitantes, colaborar en el mantenimiento de senderos e infraestructuras y participar en el seguimiento de la fauna local: aves marinas, mariposas, polillas y mamíferos marinos.
El recuento anual de frailecillos es una de las tareas más exigentes. En 2025 se registraron 43.626 ejemplares, un récord histórico. Para lograrlo, el equipo divide la isla en siete secciones y contabiliza cada ave en tierra, mar y aire, siempre al atardecer, cuando los frailecillos están más activos.