«Tiro por la culata»: el PP se viene arriba con el combate de Feijóo el tercer grado por la dana
En plena recta final de la campaña para las elecciones de Aragón, y con el objetivo final de rendir cuentas por su papel en la gestión de la dana en la Comunidad Valenciana, acudió ayer el jefe de la oposición a la comisión de investigación del Congreso de los Diputados que persigue dirimir las responsabilidades políticas de la tragedia.
«Tiro por la culata», es la conclusión final en su entorno, donde aseguran que salió victorioso de la trampa que le había tendido el PSOE con la única intención de dar la vuelta a la cita autonómica. «Les ha reventado sin dejar de ser él», resume a LA RAZÓN uno de sus principales colaboradores, convencido de que si el combate parlamentario benefició a algún partido, fue al suyo.
Desde las once de la mañana y hasta bien entradas las dos de la tarde, el jefe de la oposición se sometió a una mezcla de tercer grado-juicio sumarísimo por parte de todos los grupos que sostienen al Gobierno. El más benévolo fue Junts. Nada que ver con Águeda Micó, portavoz de Compromís y encargada de iniciar la sesión, que concluyó su intervención con una sentencia condenatoria: «Culpable». No especificó de qué delitos.
El dilema competencial centró la comparecencia desde el primer rifirrafe en la sala. Feijóo quiso dejar claro que si alguien tenía que responder por la mayor gota fría que se recuerda en la historia de España era... el Gobierno de España. Antes que ningún otro mando. «La dana fue una emergencia nacional de libro», espetó. Por eso, sugirió a la dirigente de Compromís dirigir su flecha hacia instancias superiores. «Debería preguntar a otro líder político por qué no ejerció esa responsabilidad».
Recordó que siempre fue partidario de decretar el nivel tres de emergencias para que el Ejecutivo asumiera todas las competencias, y ante los reproches de que el entonces presidente autonómico no lo pidiera, respondió: «Las decisiones del señor Mazón se ejercen con las competencias que le corresponden al señor Mazón. Sobre esas cuestiones no tengo ninguna autoridad, ni yo ni nadie». Una vez más, hizo autocrítica –por la parte que le toca como jefe de filas en el PP– por la actuación de los suyos: «Ninguna de las administraciones estuvieron al nivel exigible».
Eso sí, añadió un matiz para diferenciar a los unos de los otros: «Los únicos que han admitido responsabilidad por la dana es la Generalitat, y el Gobierno que es el máximo responsable, que tenía competencias exclusivas, no ha asumido ninguna responsabilidad».
A ratos, la comparecencia de Feijóo se convirtió en una monumental bronca. Un guirigay en el que costaba seguir cualquier intercambio de palabras. Pero hubo tres episodios en concreto de especial tensión. Con los portavoces de Bildu, ERC y PSOE. Al primero de ellos, le plantó cara con ETA, cuando Óscar Matute le mencionó las víctimas mortales y la connivencia con el presidente valenciano. «Que me hable de amparar a Mazón cuando usted ampara a Otegi, se me ponen los pelos de punta».
En un momento dado, la presidenta llamó al orden al presidente popular, por traer a colación cuestiones que no venían a cuento. Pero éste siguió. «Escucharle hablar a usted de mentiras, escucharle hablar de verdades es un insulto. Después de los 800 muertos que tienen ustedes en una organización terrorista que respaldan, es un insulto».
En un momento dado, el dirigente de Bildu casi cantó victoria por la posibilidad de que Feijóo acabara expulsado. A lo que el presidente popular soltó un desafiante: «Usted cree que me va a censurar como censuraban a mis compañeros».
Gabriel Rufián, estrella de las comisiones, vislumbró otros veinte minutos de gloria para su hemeroteca, aunque terminó por renunciar a parte de su tiempo. A la ovación de la dirigencia popular allí presente a Feijóo, mencionó el portavoz independentista en varias ocasiones a Pablo Casado y a Isabel Díaz Ayuso. «Le aplauden a usted como aplaudirán a otro, sobre todo a otra, ¿se entera?». No renunció a su estilo. Y el compareciente se defendió con la tragedia de Adamuz y la gestión ferroviaria. «Si yo tuviese responsabilidades de gobierno usted ya me habría llamado asesino y hubiese traído un trozo de raíl y lo hubiese puesto en su escaño». Y un interrogante: «¿Somos tan valientes con un presidente dimitido y tan cobardes con otro en ejercicio?».
Todo se desenvolvió en un toma y daca de «y tú más» entre los nueve portavoces de la izquierda y Feijóo. La socialista Marta Trenzano, a grito pelado, justificó que no se cancelara el Pleno para repartir los sillones de RTVE porque ya «no había nada que hacer» y entró en una discusión sobre la diferencia entre las ayudas y los préstamos.
Vox apenas reprochó nada al líder del Partido Popular. Solo que, con la que hay montada, no presente una moción de censura y terminó el presidente del PP su paso por la comisión con una reflexión. «¿Les parece normal que el líder de un partido comparezca antes que el presidente del Gobierno?».