Los hogares con más nivel socioeconómico gastan un 18% más en clases particulares
El nivel socioeconómico de las familias impacta en los resultados y el rendimiento académico de los hijos, una evidencia que se ha ido corroborando con diferentes datos y estudios.
De hecho, según las Estadísticas de la Unión Europea sobre ingresos y condiciones de vida, en 2019 aquellos niños cuyos padres cursaron estudios superiores tienen entre un 70% y un 80% de probabilidades de completar también estos estudios, mientras que ese porcentaje cae hasta el 30% entre los menores cuyos progenitores no acabaron la educación secundaria inferior.
En este contexto, el estudio «La educación en la sombra en la península ibérica», impulsado por el Observatorio Social de la Fundación La Caixa en colaboración con la Fundación Europea Sociedad y Educación, pone de manifiesto que los hijos de las familias con mayores recursos económicos son quienes se benefician principalmente de las clases de refuerzo, lo que puede contribuir a ampliar las desigualdades educativas preexistentes.
Según dicho informe, un 25% de los estudiantes de 6 a 18 años toma clases particulares fuera del sistema educativo formal, lo que significa que en 2024 un total de 1,4 millones de alumnos recibían apoyo educativo complementario en España.
Pero analizando estas cifras en función de los recursos económicos de las familias, se puede comprobar que, si bien entre aquellos hogares con una mayor capacidad económica el 25,6% de los estudiantes asistieron a clases particulares, entre las familias con dificultades para llegar a fin de mes ese porcentaje se sitúa en el 23,1%.
Y pese a que existe un decalaje entre estos porcentajes, lo cierto es que la diferencia entre ambos no es especialmente significativa, lo que podría estar poniendo de manifiesto que, en algunos casos, las familias están destinando a este recurso un gasto que implica un mayor coste de oportunidad, es decir, que es posible que ello conlleve una reducción del presupuesto en otras partidas para poder hacer frente a los gastos derivados de estas clases de refuerzo.
En cualquier caso, pese a ese esfuerzo económico que realizan los hogares con menos capacidad económica para sufragar las clases particulares de sus hijos, el gasto en refuerzo educativo en los hogares con una situación más holgada es un 18% superior que en aquellos en los que existen dificultades para llegar a fin de mes.
Concretamente, la media de gasto en refuerzo escolar de las familias españolas es de 97 euros por estudiante y mes, con las matemáticas como la asignatura que absorbe gran parte del presupuesto, y ante estos datos, no es de extrañar que el mercado de las clases particulares mueva alrededor de148 millones de euros mensuales.
En cuanto al tiempo medio dedicado al refuerzo escolar, es de tres horas a la semana y, en el marco de este trabajo, se ha podido observar que la prevalencia de clases particulares varía en función de la etapa educativa en la que se encuentre el estudiante.
Así, en el primer ciclo de primaria se evidencia un uso reducido de este recurso (13,2%), un porcentaje que se incrementa conforme avanzamos en etapas educativas para alcanzar su máximo en bachillerato (35,6%).
Según los autores del estudio, esto podría deberse al grado de importancia que los padres dan a los resultados académicos, los cuales tienen un peso mayor en bachillerato, etapa que se caracteriza por la existencia de pruebas con implicaciones determinantes en relación al itinerario educativo de los alumnos a futuro.
Las principales razones por las que las familias destinan tiempo y dinero a este recurso son, por un lado, las dificultades de los hijos en la materia y, por el otro, las limitaciones de la propia familia para ayudarles. Destaca la incidencia de las clases particulares entre los niños con necesidades educativas especiales o problemas conductuales, un colectivo que recurre con mayor frecuencia a este refuerzo educativo (48,8%).
En cualquier caso, habitualmente estas clases complementarias se imparten en centros de enseñanza (53,3%) y en grupo (60%). En cuanto a las asignaturas más demandadas, destaca el inglés (52,7%) y las matemáticas (40,2%), mientras que lengua (11,5%), física (10,9%) y química (8,4%) están menos solicitadas.
En definitiva, como sugieren los resultados de este estudio, el acceso desigual al refuerzo educativo podría contribuir a la ampliación de las desigualdades educativas y, a la vez, supondría una mayor presión financiera para las familias con bajos ingresos. Ello pone en valor la apuesta de Fundación La Caixa por programas como CaixaProinfancia o Educaixa, en los que se trabaja desde la premisa que la educación es un motor social.