No hay tiempo para cruzarse de brazos
SANCTI SPÍRITUS. — Miguel Antonio Díaz se levanta alrededor de las 5:30 a.m. todos los días. Y ya puede transitar con los ojos vendados por la carretera que une Arroyo Blanco —su terruño— con el municipio de Jatibonico, sin caer de bruces en los infinitos baches de esa arteria. La recorre cada nueva jornada para cumplir con las responsabilidades de su primera experiencia laboral.
«Ha sido un reto estar a pie de obra y bajo el intenso sol —explica el ingeniero civil, aún con las experiencias frescas de su tiempo como estudiante de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas—. Ha sido muy importante todo lo que he aprendido en El Meso. He podido poner en práctica muchos saberes teóricos».
El Parque Solar Fotovoltaico (PSFV) ubicado en El Meso, en Jatibonico, donde, al cierre de este reportaje, se daban los toques finales de las obras constructivas —y ya aporta 21,8 megawatts al Sistema Eléctrico Nacional—, se ha convertido en escuela para el joven ingeniero. Sus compañeros de la Empresa de Construcción y Montaje Sancti Spíritus han sido sus mejores guías.
«Mi estreno como profesional en esta obra, de gran impacto y relevancia para nuestro país, ha representado una motivación especial para mí. Todos aportamos y somos útiles en la aspiración de materializar el cambio de matriz energética en nuestro país».
Para Roberto Piña Quesada, camagüeyano de cuna y espirituano por adopción, dominar la pesada máquina multipropósito es una fiesta. Confiesa que no fueron fáciles los primeros días porque el fango prácticamente abrazaba todas sus botas por la propia topografía del área. Pero a sus 30 años de labor en el sector de la construcción, poco o casi nada le sorprende. Sus manos han visto emerger más de un PSFV, la última rotonda de la urbe del Yayabo, carreteras, edificios, casas…
«Por ejemplo, ya aquí en El Meso nos encontramos en la etapa más difícil porque es la imagen que la gente ve. Cuando me dicen “qué bonito quedó” o “qué nivel de detalles”, siento un orgullo tremendo. Todavía quedan personas incrédulas que no les dan importancia a estos parques ni son conscientes de cuánto van a beneficiarnos».
Con 65 años sobre sus hombros, Piña Quesada lo mismo abre una zanja, levanta un poste, tira de un elemento pesado, acomoda elementos de prefabricados y las bases de las luminarias, que apoya el cercado perimetral...
«Por eso es que a mi equipo le llaman multipropósito. Llegamos con el amanecer y nos vamos pasadas las siete de la noche. Ese espíritu está en todas las obras que los colectivos de nuestra empresa hacen. Cada una se vuelve como un hijo. Aún no me siento viejo, así que me queda bastante por aportar».
EL HORCÓN
La germinación de los tres últimos PSFV de Sancti Spíritus «se robó» casi todas las fuerzas del capital humano y muchos de los recursos de la Empresa de Construcción y Montaje Sancti Spíritus. Al unísono, un manojo de constructores de esta provincia salió a aliviar los dolores dejados por el huracán Melissa en el consejo popular El Cristo, de Santiago de Cuba. Así mismo, otro grupo no dejó de impulsar obras sociales y económicas del territorio.
«En 2025 duplicamos la producción más alta que tuvimos en 2024, que fue de 460 millones de pesos en el año. Cerramos casi con 1 000 millones de pesos de producción», explicó en conferencia de prensa Rislander Torres Díaz, director de la entidad.
El mayor protagonismo lo tuvo el programa de obras industriales, en el que están incluidos los tres PSFV. Pudimos asumirlos con fuerza y resultados, gracias a la estrategia diseñada para aprovechar todas nuestras potencialidades».
Mira hacia atrás y frunce el ceño. Hubo momentos en que contaron en esas áreas con más de 400 trabajadores, muchos de ellos sin experiencia en ese tipo de labores.
«Contratamos, ejecutamos y ordenamos todas los trabajos previstos sin dejar de impulsar otras tareas dentro del programa, como las relacionadas con el sector tabacalero en Cabaiguán y la comunidad rural de Jíquima».
Si bien esta empresa espirituana exhibe con orgullo los significativos resultados, sobre todo para el actual complejo contexto, la entidad mantiene encendida las alertas en sus agendas.
«El programa arrocero lamentablemente no se pudo ejecutar por ausencia de recursos. Pero ya iniciamos labores a finales de diciembre pasado para revertir esa situación.
«Igualmente nos sucedió con la construcción de viviendas, pues solo se pudieron entregar dos, de una planificación de 42. El pasado fue el tercer año en que incumplimos.
«Definitivamente, tenemos que cerrar ese mal capítulo porque es un programa sensible que requiere tanto de recursos como de voluntades a nivel de país», dijo.
A pesar de los factores objetivos que laceran el cumplimiento de ese programa, Torres Díaz confía en poder revertir la situación, pues la empresa tiene dos fortalezas que la ubican a la vanguardia en el sector: un capital humano capacitado y una sólida disponibilidad técnica.
«Nosotros exigimos que nuestros trabajadores se mantengan actualizados. En los últimos dos años, a partir de la eficiencia de la empresa y algunos encadenamientos se pudo invertir en equipamientos e infraestructura. Por eso, tenemos las condiciones para asumir cualquier tarea por muy difícil que sea dentro del territorio nacional. Contamos con una versatilidad muy fuerte en la estructura en las máquinas básicas, equipos complementarios y otros», destacó.
EN EJECUCIÓN
A pesar de haber concluido un buen año, donde recibieron la condición de Destacados en la emulación nacional por el Día del Constructor, los espirituanos de este sector buscan constantemente cómo superar los obstáculos que imponen la emergencia energética, el déficit de combustible y la escasez de recursos, fundamentalmente los que dependen de importaciones.
Entre las tantas metas por delante, están, por ejemplo, estrechar alianzas con el sector no estatal a fin de mejorar tecnologías no solo del equipamiento, sino también constructiva; aprovechar mucho más el talento de innovadores que, con la ciencia y la práctica en las manos, les dan vida a las añejas maquinarias para fusionar lo que pueda adquirirse nuevo con lo añejo, y contar con recursos materiales con sello de esta propia tierra.
Estos anhelos salen fuera de las oficinas y toman cuerpo en la ejecución de obras de impacto como la instalación de cinco tanques de fibra de vidrio para el almacenamiento de combustible en el servicentro ubicado en el kilómetro 336 de la Autopista Nacional.
«Comenzamos con la excavación de 1 200 metros cúbicos. Posteriormente, se realizó los cimientos y ya se han colocado los tanques con capacidad cada uno de 44 256 litros que sustituirán, aunque en otra área, los existentes que eran metálicos» explicó Andrés Borroto Abreu, jefe del grupo de inversiones de la sucursal Cimex Sancti Spíritus.
La obra civil, a concluir en abril y evaluada de muy compleja por la topografía del lugar, permitirá un mayor nivel de almacenamiento de agua y una durabilidad superior a los 25 años.
En ese sitio muy visitado por quienes recorren la Autopista Nacional, también ya se deja ver un sistema de paneles solares fotovoltaicos. Así se podrán prestar servicios sin preocupación por los largos cortes de la energía eléctrica.
«Si no es el primer servicentro del país con esas prestaciones energéticas, estamos entonces entre los primeros», aseguró Yumar Miranda Alfonso, jefe de Departamento de Logística y Transporte de la Brigada constructora número 1 de la Empresa de Construcción y Montaje Sancti Spíritus.
Es ese uno de los tantos impulsos que da la entidad que sabe que solo con la eficiencia como sedimento se logra dar pasos seguros en la construcción de una obra mayor: Cuba.