El TSE actuó con dignidad frente al insulto y la mentira
El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) dio una lección de dignidad en las elecciones del 1.° de febrero. En vez de caer en las provocaciones y los insultos, los funcionarios se concentraron en garantizar unos comicios libres con resultados confiables.
Durante varios meses, el TSE fue objeto de una campaña de desprestigio por parte del Poder Ejecutivo debido a que impuso límites en defensa de la neutralidad que debe tener cualquier gobierno. El presidente Rodrigo Chaves dirigió ataques personales a Eugenia Zamora Chavarría, magistrada presidenta del Tribunal, rebuscando en los antecedentes de su carrera profesional (como si nadie tuviese una), al tiempo que la diputada Pilar Cisneros atacó a Gustavo Román, vocero del órgano electoral, con argumentos que se le devolvieron a ella.
Sin embargo, lo hecho fue suficiente para enervar a seguidores políticos y tratar de minar la confianza ciudadana en el TSE, poniéndolo como otro “enemigo”. Lo lamentable es que toda institución que defienda derechos de ciudadanos y ponga límites frente al poder político cae en esa categoría.
Llegada la hora de las elecciones, el Tribunal Supremo de Elecciones se comportó como un justo árbitro, uno que se limitó a cumplir su papel y a garantizar la voluntad que los ciudadanos expresaron en las urnas.
La elección fue una fiesta y, de manera histórica, se revirtió la tendencia del abstencionismo. Ahora, ni siquiera ha habido reclamos en las tiendas oficialistas por el resultado.
Lo sucedido sirve de ejemplo para entender la importancia de una institucionalidad fuerte e independiente, así como de detener a tiempo el abuso del poder con firmeza.
Fracasaron quienes trataron de desacreditar al TSE, aseveró la magistrada Eugenia Zamora, segundos antes de anunciar los primeros resultados, la noche del 1.° de febrero, aunque advirtió de que se caminó sobre la cuerda floja, algo que se hace desde hace rato con instituciones que merecen independencia.
“Jugamos con cosas que no tienen repuesto. Porque la democracia no solo se sostiene con el acto de votar. Depende, sobre todo, de la manera en que nos relacionamos entre nosotros”, dijo la jueza.
Aún después de las elecciones, empezaron a circular rumores en redes sociales de que el TSE usó un sistema de transmisión de resultados preliminares diferente al que usó en los simulacros, lo cual fue negado hasta por la misión observadora de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual, una vez más, calificó de ejemplar el modelo electoral de Costa Rica.
La labor del TSE no se limita a las elecciones; también comprende la fiscalización del financiamiento electoral y este trabajo merece ser respetado porque de él también depende la pureza de la contienda electoral. No por nada la OEA anota que ese es uno de los puntos por corregir en Costa Rica, pues se depende demasiado del dinero privado y ya el Tribunal ha detectado abundantes casos cuestionables con el uso de los recursos de campaña, en el pasado.
Esteban Oviedo es jefe de Información de ‘La Nación’.