Quinielas de ascensos de generales en el Ejército de Tierra para ‘número dos’ y para Cataluña
- Pasan a la reserva dos tenientes generales el 12 de febrero
- El Consejo de Ministros deberá nombrar sustitutos por real decreto
- Quinielas para el 2º JEME: José Manuel de la Esperanza
- La Inspección General del Ejército: funciones y peso institucional en Cataluña
- Competencias y estructura: infraestructuras y acuartelamiento
- El “general de Cataluña” y antecedentes de polémicas
- Candidato a inspector general: Luis Cortés y la sensibilidad de Melilla
- Efecto cascada: Ramírez Altozano y ascensos a teniente general
- Impacto potencial en la cúpula: De la Esperanza como futuro JEME
- El relevo del JEMAD y la opción de Amador Enseñat
- Otros favoritos de Robles: Marcos (UME) y Salom (Canarias)
- Antigüedad, resistencias internas e imprevisibilidad en los nombramientos
- Antecedentes: continuidad y cambios en la cúpula
- López Calderón, una jefatura prolongada y rumores recurrentes de relevo
Pasan a la reserva dos tenientes generales el 12 de febrero
El jefe del Mando de Personal del Ejército de Tierra, teniente general Antonio Cabrerizo, firmó hace semanas sendas resoluciones en las que anuncia que el 12 de febrero dos tenientes generales pasan a la reserva “de conformidad con lo dispuesto en el apartado 1.a del artículo 113 de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar”.
Se trata de Alejandro Escámez, Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército, y Manuel Busquier, jefe de la Inspección General del Ejército.
Ambos pasan a la reserva al cumplir diez años desde que fueron ascendidos a general de brigada.
El Consejo de Ministros deberá nombrar sustitutos por real decreto
El Consejo de Ministros tendrá que nombrar a los sustitutos de Escámez y de Busquier, ya que sus puestos se cubren por real decreto, a propuesta de la ministra de Defensa.
Sobre esos dos puestos que van a quedar vacantes en la estructura del Ejército de Tierra ya circulan, en círculos militares, quinielas de candidatos, informaciones y comentarios.
Así lo confirman a Confidencial Digital oficiales generales y oficiales bien situados en el Ejército de Tierra y en la estructura del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas, que en las últimas semanas han sido testigos de conversaciones y comentarios sobre los ascensos y nombramientos que tienen que impulsar en las próximas semanas Margarita Robles y el Jefe de Estado Mayor del Ejército (JEME), general de ejército Amador Enseñat.
Quinielas para el 2º JEME: José Manuel de la Esperanza
Como Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército, es decir, ‘número dos’ de Tierra, se perfila el teniente general José Manuel de la Esperanza y Martín-Pinillos.
Desde otoño de 2022 está al frente del Mando de Adiestramiento y Doctrina, que tiene su cuartel general en Granada. Gestiona la enseñanza militar del Ejército de Tierra, y la elaboración de procedimientos y documentos doctrinales que regulan el funcionamiento de las unidades militares.
Antes de esta etapa en el Mando de Adiestramiento y Doctrina, José Manuel de la Esperanza fue jefe de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército, por lo que su retorno al Cuartel General del Ejército encaja en su carrera.
El Orden DEF/708/2020, de 27 de julio, por la que se desarrolla la organización básica del Ejército de Tierra, establece que “el Estado Mayor del Ejército de Tierra (EME) es el principal órgano auxiliar de mando del Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), al que asiste en el ejercicio de sus competencias y en las responsabilidades que tiene asignadas, proporcionándole los elementos de juicio necesarios para fundamentar sus decisiones, traducir éstas en órdenes y velar por su cumplimiento”.
El Estado Mayor del Ejército se articula en Jefatura, Secretaría General del Estado Mayor, División de Planes, División de Operaciones y División de Logística. La jefatura la forman el Segundo Jefe del Estado Mayor del Ejército y sus órganos de apoyo personal.
Por tanto, el 2º JEME dirige el órgano auxiliar de mando del Jefe de Estado Mayor del Ejército, le asiste y le proporciona elementos de juicio para que tome decisiones.
La Inspección General del Ejército: funciones y peso institucional en Cataluña
La Inspección General del Ejército no es, a priori, el puesto de teniente general con mayores atribuciones.
Se supone que el teniente general más importante, por debajo del 2º JEME, es el jefe de la Fuerza Terrestre. De él dependen las dos divisiones y su vez casi todas las brigadas del Ejército (salvo la de Canarias), y el Mando de Apoyo a la Maniobra.
Competencias y estructura: infraestructuras y acuartelamiento
La Inspección General del Ejército de Tierra es el órgano del Apoyo a la Fuerza responsable, en el ámbito del Ejército de Tierra, de la dirección, gestión, administración y control de las infraestructuras, la protección medioambiental, la prevención de riesgos laborales y aquellos otros que se determinen relacionados con la vida y funcionamiento de las unidades.
Engloba la Dirección de Acuartelamiento y la Dirección de Infraestructura.
El “general de Cataluña” y antecedentes de polémicas
El inspector general del Ejército tiene la peculiaridad de que su puesto supone también ser “el general de Cataluña”.
La jefatura de la Inspección se encuentra en Barcelona. El inspector tiene la responsabilidad de ser representante institucional del Ejército y todas las Fuerzas Armadas en Cataluña, además de en Aragón, Navarra y La Rioja.
En los años más tensos del proceso independentista, ese puesto suponía capear polémicas y desprecios con las instituciones de la Generalitat de Cataluña gobernada por los nacionalistas. En 2015 el teniente general Ricardo Álvarez-Espejo se vio señalado por asistir a unos encuentros informales y reservados con políticos y empresarios en un pub de Barcelona.
Candidato a inspector general: Luis Cortés y la sensibilidad de Melilla
Como nuevo responsable de la Inspección General del Ejército, entre generales se menciona a Luis Cortés.
El general de división Cortés es desde agosto de 2024 el comandante general de Melilla, otra plaza sensible en la estructura del Ejército de Tierra por la tensión, fluctuante, con motivo de las reivindicaciones de soberanía de Marruecos sobre las ciudades autónomas, peñones e islotes españoles en el norte de África.
Efecto cascada: Ramírez Altozano y ascensos a teniente general
Confidencial Digital ha podido saber que, en este juego de nombres que circula entre oficiales generales del Ejército de Tierra, también se manejan ya incluso otros movimientos que se producirían en cascada.
Se da por hecho que a José Manuel de la Esperanza le sustituiría en el Mando de Adiestramiento y Doctrina el general de división Guillermo Ramírez Altozano.
Este último general dirige desde hace cuatro años la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica, órgano del Cuartel General del Ejército responsable de la ciberdefensa de Tierra.
En caso de que Luis Cortés sea nombrado inspector general del Ejército, en Barcelona, y Guillermo Ramírez Altozano pase a ser jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina, ambos serán ascendidos de general de división a teniente general.
Fuentes militares aseguran que algunos de los citados ya han deslizado en algunos corrillos que han avisado a sus familias de que pronto tendrán que trasladarse a un nuevo destino. Así que dan por hecho los nombramientos y ascensos.
En principio, estos movimientos no tendrían consecuencias más allá del Ejército de Tierra.
Impacto potencial en la cúpula: De la Esperanza como futuro JEME
Pero generales consultados por Confidencial Digital apuntan que el teniente general De la Esperanza ya está considerado un nombre a tener en cuenta como futuro Jefe de Estado Mayor del Ejército.
Creen que, si es nombrado Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército, podría dar el salto a JEME si la ministra decide relevar al Jefe de Estado Mayor de la Defensa.
El relevo del JEMAD y la opción de Amador Enseñat
Desde hace años en círculos militares se da por hecho que al almirante general Teodoro Esteban López Calderón le sustituirá como JEMAD Amador Enseñat y Berea, el actual Jefe de Estado Mayor del Ejército.
Enseñat es un hombre de la total confianza de Margarita Robles. Fue jefe del gabinete técnico de la ministra, es decir, el militar de mayor rango de su gabinete. Como precedente, el general del aire Miguel Ángel Villarroya ocupó ese mismo puesto antes de ser JEMAD.
Presumiblemente como punto a favor Enseñat tiene una aureola de hombre de consenso político. Resulta que su esposa es senadora del Partido Popular por Granada. Por eso se da por hecho que sería un nombre que un hipotético gobierno del PP tras las próximas elecciones generales podría mantener como responsable de la estructura operativa de las Fuerzas Armadas.
Enseñat tiene 65 años, que es la edad de retiro de los militares, aunque los JEMEs no cesan por edad. Por eso su eventual nombramiento como JEMAD se cree que no debería ser mucho más tardía que en verano, aunque en todo caso sería un rejuvenecimiento respecto a los más de 70 años de López Calderón.
Otros favoritos de Robles: Marcos (UME) y Salom (Canarias)
Otras fuentes militares, también bien conectadas con círculos donde se comentan estas ‘quinielas’ aseguran que la ministra tiene a otros dos tenientes generales entre sus favoritos para ocupar los puestos más altos de la cúpula de las Fuerzas Armadas.
Uno es Francisco Javier Marcos Izquierdo, jefe de la Unidad Militar de Emergencias (UME); el otro es Julio Salom Herrera, jefe del Mando de Canarias el Ejército de Tierra.
Marcos ha tenido una carrera destacada desde que mandaba las Fuerza Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), los helicópteros del Ejército. Margarita Robles eligió a Marcos para ser teniente general de la UME saltándose a generales de división más antiguos, lo que causó una fuerte polémica en el Ejército de Tierra. De hecho, esperó varios meses a aprobar el ascenso de general de división a teniente general
Sobre Javier Marcos se daba por hecho un futuro importante: o Jefe de Estado Mayor del Ejército, o Jefe de Estado Mayor de la Defensa.
Pero la reacción del Estado a la DANA en Valencia ha impactado en su imagen pública. Algunos generales consideran que el jefe de la UME ‘se quemó’ demasiado dando la cara por el Gobierno de Pedro Sánchez y por la ministra, y creen que si fuera elevado a responsabilidades aún mayores, sentaría mal en muchos sectores.
Algunos militares colocan a Marcos de JEME de Tierra, pero otros ven difícil que regrese a la estructura del Ejército (la UME es una unidad interejércitos), por lo que encajaría mejor como Jefe de Estado Mayor de la Defensa, que gestiona las operaciones de los tres ejércitos.
En cuanto a Julio Salom, es uno de los generales más carismáticos del Ejército de Tierra en los últimos años. Circulan vídeos muy llamativos de Salom charlando con legionarios, como si fuera un soldado más.
Gran parte de la carrera la ha hecho en unidades de la Legión, como teniente, capitán, teniente coronel (mandó la Iª Bandera, antes «Comandante Franco», ahora «España», de Melilla) y coronel (mandó el Tercio «Alejandro Farnesio» 4º, de Ronda).
Durante tres años Julio Salom fue ayudante de campo de Juan Carlos I, hasta que el rey abdicó en 2014. Se mantuvo como ayudante de campo los primeros meses del reinado de Felipe VI.
Sobre Salom siempre han circulado quinielas muy positivas. En 2022 se esperaba que fuera enviado a la Fuerza Terrestre (número tres del Ejército), o a mandar la misión de la OTAN en Irak.
Al final fue nombrado jefe del Mando de Canarias, un puesto muy relevante, aunque alejado del núcleo de influencia. Sonó como jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, pero tampoco recaló en ese puesto.
Antigüedad, resistencias internas e imprevisibilidad en los nombramientos
Quienes sí ven opciones a Salom y Marcos reconocen que tienen en su contra que son muy modernos. Consideran que gozan de las preferencias de la ministra para asumir mayores responsabilidades, pero en el Ejército de Tierra se tiene muy en cuenta la antigüedad.
Estos dos generales son más modernos que otros tenientes generales. Por eso apuntan que Robles tendría que “esperar a que la mitad del Consejo Superior del Ejército”, integrado por los tenientes generales y con mucha influencia en los ascensos y nombramientos, “se vaya a su casa”.
Estas fuentes concluyen con un vaticinio: “Robles le va a colar un gol por la escuadra al PP, cambiando a la cúpula en verano. Y si gana el PP las elecciones [como tarde en 2027], ¿qué hace? ¿Vuele a cambiar la cúpula?”.
Pero los mismos generales admiten que Margarita Robles es imprevisible. En ocasiones ha cambiado nombramientos que se daban por hecho, tras haberse filtrado a la prensa: le pasó a Luis Lanchares, que desde un puesto en la OTAN esperaba ser 2º JEME y futuro JEME, y se quedó sin nada.
En 2022, la ministra alteró los destinos de los nuevos tenientes generales que le propuso Enseñat, como se ha explicado en el caso de Salom.
Antecedentes: continuidad y cambios en la cúpula
Hay que tener en cuenta que Margarita Robles ha demostrado que es muy reacia a hacer cambios en la cúpula militar.
Mantuvo durante muchos años al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) y a los jefes de Estado Mayor del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire que heredó del Gobierno del PP, a los que había nombrado María Dolores de Cospedal.
La moción de censura de 2018 truncó los planes del Gobierno que Mariano Rajoy había formado en el otoño de 2016. El Partido Popular esperaba gobernar hasta 2020, pero el PNV inclinó la balanza y en junio de 2018 derribó a Rajoy e invistió a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.
Sánchez eligió a Margarita Robles para asumir el Ministerio de Defensa, uno de los ministerios “de Estado”, de los más sensibles, y sobre el que Sánchez, en una entrevista desenfadada en El Mundo, había dicho que, si sobraba un ministerio, sería el de Defensa.
Robles heredó de María Dolores de Cospedal el despacho en el edificio del 109 del Paseo de la Castellana... y a la cúpula militar. Cospedal había nombrado al JEMAD y a los tres JEMES en la primavera de 2017. Llevaban poco más de un año en el cargo cuando cambió el Gobierno y la ministra de Defensa.
En ese primer gobierno de Sánchez, en solitario del PSOE y lleno de nombres de prestigio, independientes (Nadia Calviño, el juez Marlaska) y algunos llamativos (Màxim Huerta), Margarita Robles optó por mantener a la cúpula militar.
El primer cambio lo hizo al año y medio. En enero de 2020 cambió al JEMAD. Cesó al general de ejército Fernando Alejandre, quien luego en un libro reveló choques importantes con la ministra, y le sustituyó por quien era hasta entonces el jefe del gabinete técnico de la ministra: Miguel Ángel Villarroya, del Ejército del Aire.
El JEMAD Villarroya duró un año. Fue cesado, se supone que a petición propia, cuando Confidencial Digital reveló que él y otros generales del Estado Mayor de la Defensa se habían vacunado contra el coronavirus en enero de 2021, cuando se estaban aún vacunando los ancianos de las residencias y el personal sanitario.
Robles cubrió el cese inesperado de Villarroya con el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Defensa (AJEMA), almirante general Teodoro Esteban López Calderón, a quien nombró JEMAD.
López Calderón parecía una solución transitoria, de compromiso, por edad y porque ya llevaba casi cuatro años como AJEMA.
Pero suma ya otros cinco años como JEMAD. En mayo cumplirá 72 años, una edad inusual para un “chief of defence” (CHOD), un jefe operativo de las fuerzas armadas, entre países de la OTAN.
Robles mantuvo también mucho tiempo al JEME de Tierra Francisco Javier Varela (que por edad y salud quería dejarlo) y al JEMA del Aire Javier Salto. Este último superó los siete años en el cargo, un récord desde 1958.
López Calderón, una jefatura prolongada y rumores recurrentes de relevo
Las noticias publicadas, y los rumores en círculos militar, sobre el relevo del JEMAD son recurrentes desde hace años. Ha habido ocasiones que militares de alto rango, ubicados en distintos puestos de la estructura del Ministerio de Defensa y de las Fuerzas Armadas, que han dado por hecho la jubilación del almirante general López Calderón.
Pese a todas esas informaciones, Margarita Robles mantiene al JEMAD, que ya suma cinco años como JEMAD, que se añaden a los cuatro años que estuvo como Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada.