Han pasado ya más de 15 años desde que Samanta Villar se pusiera al frente de uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera profesional, '21 días' . En el programa, que se estrenó en Cuatro en 2009, la presentadora de televisión se adentraba en la vida diaria de algunos grupos sociales, viviendo como si fuera una más de ellos durante tres semanas . «Hay problemas que solo se entienden cuando se viven en la propia piel y, como no es lo mismo contarlo que vivirlo, voy a vivirlo durante 21 días », reproducía esta en su eslogan antes de la emisión de cada episodio. Al frente del formato de reportajes estuvo dos temporadas, mostrando las secuelas de actividades tan diversas como pasar días sin comer, vivir entre chabolas, fumar porros o acercarse a la industria del porno. Después de las primeras 15 entregas , Villar abandonó el espacio, aunque este continuó emitiéndose con Adela Úcar al frente en las temporadas 3, 4, 5 y 6 y Meritxell Martorell en los capítulos de la séptima entrega. Al margen de la revolución que supuso a nivel televisivo, con una audiencia media que durante la primera temporada superó los 2 millones de espectadores por programa y el 16,5% de 'share', estas aventuras también le dejaron a Samanta Villar secuelas y huellas que, casi dos décadas después, no ha podido olvidar. De ello ha hablado largo y tendido en una reciente entrevista para el pódcast B3tter , donde también ha dejado claro que el exitoso programa que la llevó a la fama no podría emitirse a día de hoy en la televisión española. Preguntada por si se podría hacer '21 días' « con la cultura de la cancelación que existe actualmente», Villar ha recordado que ese tipo de reportajes se pueden seguir encontrando a día de hoy en algunos canales de YouTube. « Es que ahora se está haciendo en internet , lo hacen Nil Ojeda y compañía», ha advertido la presentadora de televisión, que cree que no podría encontrarse un formato similar en televisión. «Ha ocurrido algo a raíz del multicanal que impide que se hagan este tipo de contenidos . Antes tenían un canal con unas franjas horarias, horario de protección infantil donde no puedes emitir contenidos violentos, de drogas o de sexo, y luego el 'prime time', que a partir de ahí ya puedes emitir lo que sea », ha continuado explicando para señalar los motivos detrás de la ausencia de este tipo de formatos en la televisión actual. La llegada de los multicanales, en los que se hacen «redifusión de los contenidos» , ha obligado a que cada vez los programas que se emiten en las cadenas « se puedan programar en cualquier franja horaria ». «Por eso hoy en día no se puede hacer un 21 días fumando porros, un 21 días de sexo, violencia... Es como que no les conviene, empresarialmente no les conviene », ha justificado la periodista. Respecto a las polémicas temáticas que trataba el espacio, Villar ha considerado que « no eran nada del otro mundo » y menos aún «sensacionalistas». « Lo sensacionalista es el tratamiento que le des . ¿Tú no vas a hablar de sexo? Hombre, habrá que hablar de sexo, pero tendrás que hacerlo de una manera profesional y con dos dedos de frente . ¿No vas a hablar de drogas? Habrá que hablar de drogas. O sea, no hay temas sensacionalistas», ha justificado. A esta casuística se suma también el cambio que ha habido en los presupuestos de televisión y el 'timing' que existe para hacer cada formato. Según ha podido comprobar la propia Villar, cuyo programa destinaba en su mejor momento hasta 120.000 euros para grabar y producir cada capítulo , a día de hoy ya no se hacen «rodajes tan largos», pues « son caros y en televisión cada año hay menos dinero ». «Hoy en día ya no hay esos presupuestos para una hora de televisión », ha reconocido la presentadora, recordando que dentro de esta altísima cifra destinada para '21 días' se incluían traslados, hoteles, nómicas, dietas, su propio caché, así como gastos de producción y montaje. Todo ello podía hacer que la grabación de cada capítulo del formato, que duraba en torno a una hora, pudiera alargarse hasta un mes . Esto, sin embargo, ya no se podría hacer a día de hoy en un sector en el que se montan «una hora de contenido en un día». « Nosotros tardábamos cuatro semanas , grabábamos a cuatro familias diferentes en cuatro sitios distintos, teníamos mogollón de material e íbamos descartando. Era un trabajazo super elaborado », ha recordado la comunicadora, señalando la dificultad para adecuarse a los criterios de calidad que las cadenas de televisión exigían entonces. «Era muy caro y, hoy en día, por una hora de televisión... Un gran entretenimiento a lo mejor sí, pero un 'factual', como era nuestro género, no lo van a pagar . Entonces no, no se puede hacer. El audiovisual ha explotado, se ha atomizado y la publicidad se reparte, ya no está tan concentrada como antes en la tele. No hay tanto dinero», ha sentenciado.