Wellens completa su aventura en solitario en la Clásica de Jaén
Tim Wellens tenía en la cabeza la Clásica Jaén Paraíso Interior desde su nacimiento. Había participado en las cuatro ediciones anteriores y siempre había estado entre los diez primeros. Sólo le faltaba dar un paso más, deshacerse de liderazgos ajenos y soltar las piernas para alcanzar la Aceituna de Oro con la que se premia al ganador.
No lo detuvieron ni el frío ni la lluvia ni el barro que atascaba los caminos y que a punto estuvo de provocarle una caída cuando caminaba ya en solitario hacia la victoria. El barro seco cuando la tierra comienza a convertirse en hormigón se mezcla con la gravilla y provoca que la superficie sea resbaladiza y cuando quedaban apenas diez kilómetros, en uno de esos tramos, la rueda delantera le hizo un extraño. Salvó la caída y administró con tranquilidad la ventaja de la que disponía. Los más de 50 segundos que llegó a tener se fueron reduciendo hasta los 20, pero su triunfo no llegó a peligrar.
Wellens sabía lo que hacía. La Clásica Jaén Paraíso Interior es una carrera para valientes, para aventureros profesionales como él. Vestido con su maillot con la bandera belga que lo distingue como campeón de su país, el corredor del UAE salió decidido a por la victoria desde el comienzo.
Estaba ya en la primera escapada seria, en la que participaban 28 corredores y de la que se fueron cayendo ciclistas, de uno en uno o a puñados, hasta que el grupo se partió en varios más y Wellens consiguió quedarse solo.
Mark Donovan, el ciclista de Pinarello, fue el único que se atrevió a acompañarlo durante unos kilómetros, pero después de atravesar el primer tramo del Mar de Olivos, al belga ya le sobraba toda la compañía. Quedaban 40 kilómetros para la meta cuando se quedó solo con sus piernas y su corazón para llegar hasta la meta, situada frente al antiguo hospital de Santiago, en Úbeda. No necesitaba más el campeón belga, que ya se sabía el camino. Había sido segundo en 2022, tercero en 2023, cuarto en 2024 y décimo en 2025. En 2026 ya es primero y sin que la carrera se haya imaginado otro ganador que él.
Por detrás llegaban Pidcock, el que partía como favorito en la salida, Christen y Van Gils. El británico arrancó en busca de la segunda plaza y los otros dos se quedaron peleando por el podio. Hasta que Van Gils se fue al suelo y Christen fue descalificado por desestabilizarlo. El tercer puesto, al final, fue para Cosnefroy.
Por detrás, a un paso del podio, entraba Iván Romeo, peleón desde el comienzo. Exhibió su maillot de campeón de España por el mar de olivos, pero no le dio para llegar entre los tres primeros. La rueda también le patinó en una de las curvas del último tramo de tierra las dos veces que pasó por él. Pero el hormigón traicionero no pudo con él. Arrieta y Pello Bilbao completaron el terceto de españoles entre los diez primeros. Pero lejos de Wellens, nacido para triunfar en los caminos de Jaén. «Es una carrera que me gusta mucho», dice. La aceituna la guardará su padre, como todos lo demás trofeos de su carrera.