El «caso Cabezón» aviva la guerra interna en el PSOE
De un tiempo a esta parte, al PSOE le han aflorado demasiados «casos», el ante nombre que suelen llevar los asuntos más espinosos para todo partido, más si está en el Gobierno. El último quebradero de cabeza de los socialistas se llama Borja Cabezón, actual adjunto a la Secretaría de Organización en Ferraz. Lo llamativo es que el «caso Cabezón», quien se habría servido de una estructura societaria para evadir impuestos, ha avivado la guerra interna que se vive dentro del PSOE. Cabezón es un hombre del felipismo.
«Es un tío patrocinado por Felipe [González] y que apoyó a [Eduardo] Madina y a Susana [Díaz]», explica a LA RAZÓN una fuente de la máxima confianza del presidente del Gobierno. Esta misma fuente resta toda credibilidad al supuesto vínculo amistoso que se atribuye a Sánchez y a Cabezón. Otro destacado socialista ajeno al núcleo de poder del «sanchismo» corrobora esta versión: «Cabezón apoyó totalmente a Susana [Díaz]. Y estuvo en la gestora. Esa conexión de amistad con Sánchez no pega».
De hecho, fue el propio Felipe González, este martes durante el acto de exaltación de la Constitución en el Congreso, quien salió en defensa de Cabezón. «Es amigo mío y yo no dejo tirado a mis amigos», espetó. Todo un dardo dirigido a Sánchez, con quien coincidió este martes en la Cámara Baja. Ambos se saludaron con frialdad extrema.
La guerra dentro del partido es total. Y, como ha contado este diario, ya se ha propagado entre los propios miembros del Consejo de Ministros, donde cada uno «va a su bola», en busca de su interés político personal. La vicepresidenta primera, María Jesús Montero, lo evidenció este martes. La ministra de Hacienda evitó defender con firmeza a Cabezón. Se limitó a despachar el asunto alegando que se trata de un hecho del pasado. Moncloa, en cualquier caso, abona el terreno para una previsible caída de Borja Cabezón y estableció un cortafuegos para que el presidente del Gobierno no se vea salpicado, pese a que Cabezón logró medrar en el «sanchismo» hasta ser designado embajador en Misión Especial para la Covid-19. Fuentes del PSOE admiten que era conocido que «tenía empresas y start ups», pero en ningún caso que pudiera haber tejido semejante red de evasión fiscal.
Lo cierto es que habría documentos de la Agencia Tributaria incorporados a una causa judicial que le vinculan con una estructura societaria diseñada para desviar al extranjero la mayor parte de los beneficios que habría obtenido en España fruto de su actividad privada y reducir así su tributación. Según desveló El Confidencial, en una hoja de cálculo intervenida en 2016 en el despacho Nummaria —investigado por fraude fiscal— aparece su apellido vinculado a la sociedad británica Glengrove Limited, pieza clave de un supuesto entramado que operaba a través de una Agrupación Europea de Interés Económico.
El sistema le habría permitido trasladar hasta el 80% de sus ingresos a Reino Unido y tributar en España solo por una parte. Aunque Cabezón no fue investigado en la causa, la documentación contradice la primera versión difundida por el PSOE y Moncloa, que negaron cualquier vínculo con sociedades extranjeras; posteriormente, el dirigente admitió haber sido cliente del despacho, pero aseguró no haber recibido ninguna notificación del Ministerio de Hacienda.