Lo que tenía pinta de ser una célebre vuelta al Bernabéu y una ovación histórica, tras casi trece años sin pisar el estadio del Madrid, ni como entrenador rival ni como aficionado, se puede convertir en un polémico y triste regreso . José Mourinho vuelve al feudo blanco el próximo miércoles, pero veremos si es literalmente así y, si lo es, cómo es recibido, o si el portugués pega la espantada, como desde Lisboa se empezó a insinuar ayer. Algunas personas muy cercanas al entrenador de Setúbal no descartan la posibilidad de que Mourinho se quede en el hotel viendo el encuentro y ni siquiera aparezca por el Bernabéu. José fue expulsado en el minuto 87 del Benfica-Madrid por sus vehementes protestas al cuarto árbitro tras una falta del Madrid en la que Vinicius pudo haber visto la segunda amarilla. Una cartulina roja que no le permitirá sentarse en el banquillo del Bernabéu, lo que le aleja bastante del calor y del cariño que podía haber recibido por un buen número de madridistas que le siguen teniendo en un pedestal. Tiene dos soluciones. Como le pasó al sancionado Flick en el Madrid-Barça de Liga de esta temporada, podría ir a una cabina de la zona de prensa, pero, si no quisiera ver el partido rodeado de periodistas, la segunda opción sería estar en un palco privado. Lo que es seguro es que la sanción le impide estar en el césped y en el vestuario dando instrucciones a sus jugadores antes del partido y durante el descanso. Lo que no tiene prohibido Mourinho es acudir a la sala de prensa, ni en la previa ni en el post, pero el entrenador ya desveló que no piensa atender a los medios antes del Madrid-Benfica y que lo hará su segundo entrenador. Mourinho se «limpia» de la rueda de prensa del próximo martes. «Lo único bueno de mi expulsión es que no hablaré antes del partido», dijo con media sonrisa ante los periodistas presentes en la sala de prensa de Da Luz. Dientes que mostró también cuando este periódico le preguntó sobre el incidente racista entre Vinicius y Prestianni . A sus 63 años, Mourinho no ha perdido ese gen macarra y desafiante, y acusó a Vinicius de provocar el lío que se montó tras la celebración de su golazo: «¿Por qué Vinicius se va a hacer el tonto en el córner? No puede provocar a 60.000 personas. ¿Por qué no celebra como lo hacían Di Stéfano, Pelé o Eusebio?», reflexionó el técnico del Benfica, una reflexión que fue un clavo ardiendo en el madridismo más cercano al técnico de Setúbal. Desde esas explosivas declaraciones, en las que también se preguntó por qué Vinicius se fue al córner a hacer el tonto, las redes se cebaron con el técnico portugués, recordándole las muchas ocasiones en su carrera en las que ha provocado con sus celebraciones y sus piques durante los partidos. Contra rivales, contra árbitros e, incluso, contra sus propios jugadores. Con aquella famosa carrera en el Camp Nou para celebrar el pase a la final de la Champions de 2010, con un Inter que, con diez jugadores durante sesenta minutos, logró eliminar al Barça de Guardiola. «Vinicius marca un gol de otro mundo. Un gol que solo él o Mbappé pueden marcar. Y, si marcas un gol como este, pues sal en hombros de tus compañeros. Se lo he dicho a Arbeloa. ¿Por qué se va al córner a hacer el tonto? ¿En cuántos estadios ha pasado esto? Es la única cosa que a mí no me va de Vinicius», dijo Mourinho, acusando veladamente al brasileño de lo sucedido en Da Luz y señalándole también como responsable de otros episodios racistas que ha sufrido durante su carrera, muchos de ellos en los campos de Primera. Y en este escenario imprevisto hasta hace 48 horas, Mourinho tiene que volver al Bernabéu, algo que le hacía mucha ilusión, como él mismo confesó. Pero la realidad es que el madridismo está muy enfadado con sus explicaciones tras el partido de Lisboa y, a día de hoy, y a pesar de que una buena parte del madridismo sigue admirando e idolatrando a Mourinho, y de las tiranteces recientes del Bernabéu con el brasileño, entre uno y otro, Vinicius está muy por encima del entrenador luso. Se avecina una vuelta caliente. Con o sin Mourinho. Con o sin regreso físico del luso al Bernabéu.