El Gobierno plantea crear una filial de defensa en Indra para integrar en ella a Escribano y salvar la operación
El Gobierno sigue buscando opciones que le permitan encajar las piezas para consolidar a Indra y Escribano (EM&M) sin perder el control del futuro campeón nacional de defensa. Moncloa piensa ahora en la posibilidad de trasladar los activos de defensa de Indra a una nueva filial que podría participar en la consolidación, manteniendo al mismo tiempo el control estatal sobre la empresa matriz, según asegura la agencia Bloomberg.
En esta filial no sólo se podría encajar EM&M sino también otras compañías del sector para configurar así un verdadero ecosistema de defensa nacional.
La propuesta trasladada a Indra permitiría soslayar dos escollos fundamentales en la operación, el posible conflicto de intereses de Ángel Escribano como presidente de Indra y propietario, a partes iguales con su hermano Javier, EM&M y la pérdida del control por parte del Estado de una industria estratégica.
En diciembre, el consejo de Indra dio luz verde a la fusión por absorción de Escribano. Pero esta opción hubiera supuesto que la participación del Estado en la tecnológica, articulada a través de la Sepi, se hubiese prácticamente igualado con la de los Escribano, que ahora tienen un 14,3% de la compañía. Esa posible pérdida del control de la compañía, así como el miedo a que la operación acabase casi con seguridad a los tribunales por un posible conflicto de intereses de Ángel Escribano, llevaron a la Sepi a frenar la consolidación. Incluso ha habido informaciones que han apuntado a que Moncloa pidió a Ángel Escribano que dejara la presidencia de Indra para desatascar la operación, extremo negado públicamente por el directivo.
Pero como publicó este periódico, algunas fuentes aseguran que a ninguna de las dos partes les resultaría sencillo abortar el proyecto. EM&M e Indra han suscrito en los últimos meses varios contratos de colaboración al calor de los créditos al 0% concedidos por el Ministerio de Defensa para desarrollar varios programas militares. Muchos de ellos se han firmado en términos muy abiertos y sin el nivel de detalle que suelen tener este tipo de contratos. De hecho, las fuentes consultadas aseguran que, en los últimos meses, "Indra ha operado como si ya hubiese comprado EM&M". Y si la operación se fuera al traste, "el que viniera o la Sepi tendría que poner orden en esta cuestión". Además, Indra perdería la ocasión de sumar una compañía que le aporte capacidad industrial, que es uno de los aspectos en los que Ángel Escribano quiere crecer para convertir a la compañía en ese tractor del sector que persigue el Gobierno como demuestra su plan para abrir una factoría de blindados en Asturias, en las antiguas dependencias de Duro Felguera.
La operación ha recibido más presión para concretarse en los últimos días después de que el fondo estadounidense Third Point haya entrada en el capital de Indra y haya urgido a completarla por considerar que una combinación de Indra y EM&E "claramente aumenta el valor" de la compañía y está alineada con los intereses de todas las partes.