Estas son las señales de que tu jefe es un psicópata, según un estudio de la Universidad de Zaragoza
Las relaciones con los jefes pueden ser controvertidas, pero a veces, encontramos que tenemos en la oficina a una persona con lo que se conoce como «personalidad oscura», es decir, la disposición a realizar comportamientos ética, moral y socialmente cuestionables.
Elena Fernández del Río, psicóloga de la Universidad de Zaragoza, ha publicado un artículo en la International Encyclopedia of Business Management en la que revela cuáles son las señales para averiguar si nuestro jefe es un psicópata.
«Cada uno de estos rasgos oscuros se caracteriza por características singulares como la grandiosidad en el narcisismo, la construcción de alianzas y la manipulación en el maquiavelismo, el déficit de autocontrol en la psicopatía y el disfrute de la crueldad en el sadismo», dice Fernández del Río.
La psicóloga sostiene que «cada rasgo puede tener un efecto diferente en los empleados y advierte de que en algunos casos, existen vínculos entre personalidades oscuras y «prácticas abusivas» por parte de los jefes.
«Los líderes con rasgos de personalidad oscuros aparecen en sus interacciones sociales como insensibles, manipuladores, excesivamente exigentes, autoritarios, demasiado autosuficientes, distantes, críticos, arrogantes o con un deseo exagerado de complacer», afirma la autora. Esto, dice Fernández del Río, puede acabar provocando «conflictos interpersonales importantes a largo plazo».
La profesora Fernández del Río identifica las características clave de cada rasgo de personalidad.
Así, la psicopatía se define por una falta de autocontrol, frialdad emocional, un estilo de vida errático, falta de culpa y remordimiento y comportamiento antisocial, dice.
Los narcisistas, por su parte, tienden a mostrar un amor propio excesivo, grandiosidad y arrogancia, un sentido inflado de importancia, requieren admiración constante y están motivados por el ego.
Aquellos que obtienen una puntuación alta en maquiavelismo probablemente sean competitivos, tengan una visión cínica del mundo, sean manipuladores estratégicos, sean insensibles y estén centrados sobre construir y mantener una reputación positiva.
Por último, los sádicos disfrutan de la crueldad, les gusta encontrar placer en la humillación de los demás, les gusta poner a las personas bajo su control y muestran comportamientos agresivos, intimidantes o degradantes.
La profesora Fernández del Río dice que estas tendencias del «lado oscuro» pueden ser extremadamente difíciles de detectar en una entrevista o cuestionario. «Fingir, con el fin de ser vistos con buenos ojos, parece ser una práctica frecuente entre los solicitantes que presentan rasgos de personalidad oscuros», dice en su estudio.
Cuando se trata de gestionar personalidades oscuras en el trabajo, la autora sostiene que es «esencial» que las empresas envíen un mensaje claro a todos los empleados: no se tolerará ningún comportamiento abusivo.
«Además, se debería alentar a las víctimas potenciales a denunciar cualquier comportamiento abusivo en el lugar de trabajo para garantizar su anonimato ante posibles represalias«, escribió.
La autora señala que algunas características de los perfiles de personalidad oscuros podrían en realidad verse como atributos positivos a corto plazo, por ejemplo, en situaciones extremadamente competitivas, donde el riesgo es alto o donde las interacciones sociales son limitadas.
«Sin embargo, en las organizaciones que requieren la interacción de muchas personas para un trabajo a largo plazo, las personalidades oscuras pueden ser un obstáculo para el logro de los objetivos organizacionales«, dice.
Algunas personas narcisistas pueden poseer rasgos positivos, como la confianza en sí mismos, que podrían «atraer seguidores» a corto plazo. Sin embargo, con el tiempo acabarían «revelando comportamientos hostiles y antagónicos que ya no serían bien vistos por el resto del grupo», concluye.