Roberto Muñoz, historiador, sobre el 23F: "No existe una trama civil"
"Quieto todo el mundo". La frase que hace 45 años interrumpió la democracia que estaba naciendo en España, tras la muerte del dictador Francisco Franco. El 23 de febrero de 1981, con el teniente coronel Antonio Tejero al frente, comenzó el intento de un golpe de Estado. Buscaban la caída del Gobierno y así ralentizar el proceso a la democracia, para recuperar el poder que tenía hasta entonces el Ejército.
Se estaba realizando la votación de la investidura de Calvo-Sotelo para la presidencia del gobierno, cuando el teniente irrumpió. Era un momento donde España estaba atravesando una crisis económica y política. Los disparos y la situación provocó tal temor y angustia entre los secuestrados que la mayoría decidió esconderse entre sus escaños, mientras que Mellado, el presidente Adolfo Suárez y Santiago Carrillo se quedaron sentados en sus escaños. Cabe destacar, además, el papel clave que tuvo el rey Juan Carlos para desactivar el golpe.
¿Trama u operación civil?
El doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Autónoma de Madrid, Roberto Muñoz Bolaños, se ha pronunciado sobre este suceso: "No existe una trama civil en el 23F". A pesar de ello, Bolaños aclara que lo que sí que hay es una operación civil que dio paso al golpe. Operación en la que los militares empezaron a controlarla con una estructura armada a partir del 16 de febrero.
Muñoz, explica que un grupo de la élite civil nacional de periodistas políticos y empresarios de una ideología conservadora pusieron en marcha una serie de operaciones tras tener contacto con miembros de las Fuerzas Armadas.
El objetivo
Por lo que, una vez visto que no hay una trama civil, uno se pregunta ¿entonces por qué era una operación civil? Es por su objetivo: derribar a Adolfo Suárez. De esta manera, podían controlar así el proceso de cambios políticos y así poder llevarlo a un lado mucho más conservador. Buscaban cambiar puntos que eran considerados lesivos de la Carta Magna.
Aspectos como VII, Economía y Hacienda y VIII, De la Organización Territorial del Estado.
Sin embargo, esto no es todo lo que explica la operación militar. De primeras, querían al ex ministro Gregorio López-Bravo como presidente. Hasta que en el 78 deciden convertirle en ministro de Defensa para sustituir a Suárez. Un año después de esta decisión es cuando, según el historiador, se percatan de las consecuencias negativas para España por las diferentes crisis. Esto fue lo que les obligó a poner como cabeza de la nueva operación un militar.