Suplementos de magnesio: beneficios prometidos y riesgos que advierten los expertos
Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
El consumo de suplementos de magnesio se ha disparado en los últimos años, impulsado por su reputación como aliado contra el insomnio, el cansancio persistente y el estrés. Sin embargo, médicos y especialistas en nutrición advierten que su uso sin control profesional puede acarrear efectos adversos, especialmente en personas con determinadas condiciones de salud.
Diversos medios internacionales y expertos de instituciones como Stanford Medicine y Mayo Clinic coinciden en que, aunque el magnesio es un mineral esencial para el organismo, la suplementación no debe iniciarse sin asesoramiento sanitario.
Un nutriente clave para el organismo
El magnesio interviene en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo humano. Participa en la función muscular y nerviosa, la regulación del ritmo cardíaco, la producción de energía y la salud ósea. Su déficit puede manifestarse con fatiga, dificultades para relajarse, problemas de sueño e incluso alteraciones en el estado de ánimo.
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No obstante, los especialistas recuerdan que la mayoría de las personas sanas obtiene cantidades suficientes a través de una alimentación equilibrada rica en verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres y cereales integrales.
- Tipos de magnesio y posibles efectos secundarios
- En el mercado existen diferentes formas químicas de magnesio, entre ellas:
- Óxido de magnesio, con menor absorción.
- Citrato de magnesio, de mayor biodisponibilidad, pero con efecto laxante.
- Cloruro de magnesio, también ampliamente comercializado.
El citrato es uno de los más populares, aunque su efecto puede provocar molestias digestivas como diarrea, náuseas o calambres abdominales. En dosis elevadas, el exceso de magnesio procedente de suplementos puede causar complicaciones más graves, especialmente en personas vulnerables.
Desde la Icahn School of Medicine at Mount Sinai se advierte que la automedicación puede enmascarar problemas subyacentes o retrasar un diagnóstico adecuado. Además, expertos consultados por The Guardian alertan de que un consumo excesivo puede resultar peligroso, e incluso potencialmente fatal en situaciones extremas.
Cantidades recomendadas y límites seguros
La ingesta diaria recomendada de magnesio en adultos oscila entre 300 y 400 miligramos, dependiendo de la edad y el sexo. No obstante, el límite máximo tolerable proveniente exclusivamente de suplementos se sitúa en torno a los 350 miligramos diarios.
Superar esa cantidad aumenta el riesgo de efectos gastrointestinales y otros problemas de salud. Estas cifras pueden variar según el estado clínico de cada persona, por lo que la evaluación médica es fundamental antes de comenzar cualquier suplementación.
Precauciones especiales
No todas las personas pueden consumir suplementos de magnesio con seguridad. Quienes padecen enfermedad renal, por ejemplo, pueden tener dificultades para eliminar el exceso del mineral, lo que incrementa el riesgo de toxicidad.
Asimismo, el magnesio puede interactuar con determinados medicamentos y alterar resultados en análisis clínicos, por lo que el seguimiento profesional resulta imprescindible.
Otro aspecto relevante es la calidad del producto. En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no evalúa los suplementos antes de su comercialización. Por ello, expertos recomiendan optar por productos certificados por entidades independientes y desconfiar de promesas exageradas.
¿Son realmente necesarios?
Especialistas de Stanford Medicine subrayan que los suplementos solo deberían considerarse ante una deficiencia confirmada, dietas muy restrictivas o situaciones clínicas concretas. Más cantidad no significa necesariamente mayor beneficio; en algunos casos, puede producir el efecto contrario.
Los expertos coinciden en que ningún suplemento sustituye una alimentación variada, actividad física regular y hábitos saludables. Antes de recurrir a un comprimido, recomiendan revisar la dieta y consultar con profesionales sanitarios.
En definitiva, el magnesio es un mineral esencial con beneficios demostrados, pero su consumo en forma de suplemento debe estar guiado por criterio médico y no por tendencias o recomendaciones no verificadas.
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