Científicos revelan con detalle sin precedentes el corazón de la Vía Láctea
París, Francia . Los científicos han podido observar por primera vez en detalle la zona central de la Vía Láctea, donde la formación de estrellas podría aportar claves para comprender los orígenes del universo.
Se trata de una imagen gigantesca, en la que se extiende una región de 650 años de luz.
En ella, se distingue ‘una compleja red de filamentos de gas cósmico con un detalle sin precedentes’, indicó en un comunicado el Observatorio Europeo Austral (ESO).
Esta imagen está compuesta por un conjunto de observaciones captadas por las 66 antenas milimétricas y submilimétricas que forman ALMA, un radiotelescopio gigante situado en el desierto de Atacama, en Chile, y gestionado por el ESO, Estados Unidos y Japón.
En el centro de la imagen se encuentra la Zona Molecular Central (CMZ, por sus siglas en inglés), un lugar ‘de extremos, invisible a nuestros ojos, pero ahora revelado con extraordinario detalle’, explicó Ashley Barnes, astrónoma de ESO, en el comunicado.
Estas observaciones darán lugar a la publicación de varios artículos en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
‘La CMZ alberga algunas de las estrellas más masivas conocidas en nuestra galaxia, muchas de las cuales viven rápido y mueren jóvenes, terminando sus vidas en potentes explosiones de supernovas e incluso hipernovas‘, explicó Steve Longmore, profesor de astrofísica en la Universidad John Moores de Liverpool, en el Reino Unido, y miembro del proyecto ACES, que busca estudiar la CMZ.
‘Al estudiar cómo nacen las estrellas en la CMZ, también podemos obtener una imagen más clara de cómo se desarrollaron y evolucionaron las galaxias’, añadió.
Las estrellas se forman cuando el gas molecular frío fluye a lo largo de filamentos que alimentan grupos de materia.
Se sabe cómo ocurre ese proceso en los afueras de la Vía Láctea, pero ¿en la región central de nuestra galaxia, donde los eventos son mucho más extremos, sucede lo mismo?
Según el comunicado de ESO, el estudio ‘desentraña la intrincada química de la CMZ, detectando docenas de moléculas diferentes, desde las simples, como el monóxido de silicio, hasta las orgánicas más complejas, como el metanol, la acetona o el etanol’.
‘Creemos que la región comparte muchas características con las galaxias del universo temprano, donde las estrellas se formaban en entornos caóticos y extremos’, dijo Longmore.