El Supremo afirma que Montero no injurió a Aldama cuando lo llamó “delincuente” y rechaza su querella
La Sala de lo Penal considera que las expresiones de la vicepresidenta y ministra de Hacienda fueron “poco respetuosas” con el derecho a la presunción de inocencia del empresario y comisionista, pero no suponen un delito
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El Tribunal Supremo rechaza admitir a trámite la querella que el empresario y comisionista Víctor de Aldama presentó contra la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, por un presunto delito de injurias. Aldama, imputado en varias causas, denunció que Montero lo llamó “delincuente” en el programa de Jordi Évole en laSexta y le reclamó una indemnización de 250.000 euros.
En un auto, al que ha tenido acceso elDiario.es, la Sala de lo Penal considera que las expresiones de la vicepresidenta y ministra de Hacienda fueron “poco respetuosas” con el derecho a la presunción de inocencia del empresario, pero no suponen un delito.
“El contenido de las expresiones que se deslizan en las entrevistas son poco respetuosas con el derecho fundamental a la presunción de inocencia, pero no por ello son delictivas”, dice la resolución de la que ha sido ponente el magistrado Julián Sánchez Melgar. El auto señala que “debería exigirse mucha más prudencia y contención en las manifestaciones públicas”. Sin embargo, subraya que el derecho penal está reservado para cuando existe “una patente transgresión del derecho al honor de las personas” que no se da en este caso.
La resolución subraya que, según la propia doctrina de la Sala de lo Penal, la injuria precisa de dos elementos fundamentales: la existencia de actos o expresiones que tengan la suficiente potencia ofensiva para lesionar la dignidad de la persona y el propósito de ofender.
El auto considera que “existen expresiones o actos que pueden evidenciar por sí ese ánimo difamatorio, pero también es posible que esa intención quede diluida en otros casos en los que subyace una ”voluntad de defenderse, de criticar, de narrar o de bromear“ que sí puede estar amparada por la libertad de expresión.