Carmona y el futuro del PC: balance del Gobierno Boric y el desafío de la cohesión interna
Desde la romería en recuerdo de Gladys Marín, el presidente del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona, realizó un balance agridulce sobre los cuatro años de participación en el Gobierno de Gabriel Boric. Si bien destacó avances estructurales para el mundo del trabajo, como el aumento del salario mínimo de $300.000 a $530.000, la ley de 40 horas y el Copago Cero en salud, el dirigente fue autocrítico respecto al desenlace político de la administración.
Carmona reconoció que el partido entrará en un proceso de reflexión profunda para entender por qué no lograron consolidar el proyecto transformador. “Perdimos en esa disputa con la derecha. Eso tampoco lo vamos a esconder”, sentenció, admitiendo que el desgaste del debate constitucional durante el primer tiempo del mandato postergó la instalación de temas clave para la agenda comunista.
Fuego cruzado: el caso Jadue y la carta de los ministros
Uno de los puntos más tensos de la jornada fue la respuesta de Carmona a la controversia por la carta enviada por los ministros Camila Vallejo, Nicolás Cataldo y Jaime Gajardo al Tribunal Supremo del PC. En dicha misiva, los secretarios de Estado solicitaban que Daniel Jadue se retractara de sus acusaciones sobre una supuesta “persecución judicial” orquestada desde el propio Gobierno.
Carmona calificó el episodio como una “discusión interna y reservada”, intentando bajar el perfil a la crisis de convivencia. “Estamos dispuestos a soportar la diversidad de todos y, por qué no, entre nosotros”, afirmó, subrayando que Jadue sigue siendo militante, pese a las restricciones legales que hoy limitan su ejercicio político.
El “factor Jara”: incertidumbre sobre la exministra
La colectividad también mira con cautela la situación de la exministra del Trabajo, Jeannette Jara, quien recientemente puso en duda su continuidad en la militancia comunista. Jara, que fue la figura mejor evaluada del gabinete y carta presidencial del oficialismo, ha mantenido un hermetismo que inquieta a la cúpula de calle Vicuña Mackenna.
“Si ella tiene un proceso de reflexión, respetémoslo”, pidió Carmona, evitando alimentar el debate público sobre una posible renuncia que representaría un duro golpe político para el partido a las puertas de convertirse en oposición. Por su parte, la secretaria general, Bárbara Figueroa, aseguró que mantienen un “diálogo permanente” con la exsecretaria de Estado, a la espera de una definición que marcará el reordenamiento de las fuerzas de izquierda para el ciclo que comienza el 11 de marzo.