A votar por el quinquenio de la Infancia, por Javier Alvarez
*El autor es representante de UNICEF
"En emergencia, la infancia primero" es un llamado a la planificación y la acción que, en un país de sismos, inundaciones, huaycos y sequías como lo es el Perú, debería convertirse en la brújula de la gestión del riesgo de desastres. Evitar que el lodo y las inundaciones año a año traigan incertidumbre y desesperanza en miles de niños, niñas, adolescentes y sus familias no es utópico. Será posible si el próximo gobierno decide hacerlo.
Durante el segundo semestre del 2025, UNICEF, en diversos espacios, alcanzó a las agrupaciones que hoy participan de las elecciones generales una hoja de ruta con las cinco prioridades por un Perú mejor para la infancia 2026 – 2031.
Al analizar los 36 planes de gobierno desde un enfoque de niñez y verificando la incorporación o no de las recomendaciones técnicas planteadas en la hoja de ruta encontramos que la verdadera emergencia está en el desinterés. Apenas siete de los 36 planes abordan la vulnerabilidad de niñas, niños y adolescentes frente a emergencias a pesar de que este es un país donde casi la tercera parte de la población es menor de 18 años y el 70% de las viviendas son informales.
Quien ocupe la presidencia debe ser consciente de que no estará exento de enfrentar una emergencia y liderar la respuesta. Sería un gran legado de su gestión si al 2031 el Perú ha integrado de forma efectiva los enfoques de niñez en los sistemas de preparación y respuesta ante emergencias, y en todas las escuelas se promueve la educación y la conciencia ambiental desde la educación inicial y a lo largo de todo el ciclo escolar.
Afortunadamente para la infancia hay un notable interés por enfrentar la reducción de la anemia y la desnutrición, así como por mejorar el acceso a agua segura. Preocupa que no existe el alto nivel de interés ante otros temas clave que aparecen en menos de la mitad de los planes como la inmunización (16), la salud mental (8); la reducción del embarazo adolescente (7), o la prevención de la creciente obesidad (6) que se prevé afectará a un millón de niños en el nada lejano 2030.
Si los planes -como debiera ser- se cumplen, el país dará un gran salto en materia educativa. Apreciamos que en más del 90% de ellos hay interés por mejorar los aprendizajes básicos y la infraestructura escolar; en más del 50% el compromiso de ampliar la conectividad a todas las escuelas, y promover el interés por la ciencia y la tecnología. Esto en general nos habla de una educación que apunta a que nadie se quede atrás, aunque, preocupa que la educación de niños con discapacidad solo esté en 14 planes.
La violencia, inseguridad y criminalidad son una espada de Damocles sobre la infancia. Enfrentarla requiere de prevención y esta de asignación presupuestal suficiente. Por ello sorprende que apenas dos de los 36 planes mencionen esta necesidad. No quiere decir esto que el tema esté ausente, encontramos que en 20 de los planes se aborda la prevención del involucramiento o instrumentalización de adolescentes en actos delincuenciales, y que más del 40% plantean abordar las diversas violencias.
Otra de las cinco prioridades que planteamos desde UNICEF es la relacionada con la protección social y reducción de la pobreza multidimensional. Observamos positivamente que hay interés en continuar con políticas públicas eficientes. Cerca del 60% proponen continuar con programas de transferencias monetarias condicionadas como Juntos; casi el 20% aborda la necesidad de un Sistema de Cuidados. El que apenas el 14% considere la expansión de programas de protección dirigidos a niños con discapacidad debe encender una alarma sobre la atención que se presta a los niños con discapacidad.
Este 12 de abril, peruanas y peruanos tienen un compromiso con su país y con la infancia. Piensen su voto con la misma diligencia que eligen lo mejor para sus hijos. Voten por quien ustedes crean que el próximo quinquenio podrá hacer del Perú, un mejor país para la infancia.