Crítica de "Águilas de El Cairo": Egipto corrupto
Tarik Saleh, director sueco de origen egipcio que ganó la Espiga de Oro de la Seminci vallisoletana (2017) y el premio a mejor guion en Cannes (2022), certamen durante cuya pasada edición optó asimismo a la Palma de Oro con el presente filme, termina con este su trilogía dedicada a la debilitada y corrupta realidad social, religiosa y política de El Cairo.
En este caso narra la historia de un prestigioso actor egipcio que es presionado por las autoridades para interpretar al presidente desde 2014 Abdelfatah al Sisi en un filme propagandístico sobre su trayectoria política tras haber apartado a los Hermanos Musulmanes y donde cualquier parecido con la realidad es, claro, pura coincidencia. Fahmy, separado de su mujer y con un hijo al que ve en contadas ocasiones, acepta el papel temeroso ante las posibles represalias que puede padecer por parte del Gobierno aunque paulatinamente ese trabajo lo introduce en un círculo tan privilegiado como peligroso. Y lo que antes repudiaba acaba por fascinarlo mientras comienza una relación amorosa con la enigmática esposa del ministro de Defensa, quien dirige además el proyecto cinematográfico.
Secretos, traiciones, secuestros, conspiraciones, crímenes de Estado... La vida de la estrella acaba fatalmente marcada; incluso pondrá en peligro su propio pellejo cuando, durante la angustiosa y violenta media hora final de esta apasionante aunque irregular y a veces confusa cinta, sepa que, en el fondo, son todos muy posiblemente el mismo perro con distinto collar. El mismo perro rabioso y sediento siempre de poder.
Lo mejor: Su protagonista y la media hora final de la cinta, incluidas las terribles escenas en el avión
Lo peor: Hay demasiados personajes que habrían precisado una mayor profundización