Volkswagen Navarra bate récord con 289 millones y prepara dos eléctricos
La transformación industrial de Volkswagen Navarra avanza a ritmo de obra mayor. La planta situada en Landaben, que lleva más de tres décadas ensamblando vehículos para el Grupo Volkswagen, cerró el ejercicio con ingresos de 3.488,8 millones de euros, de los cuales el 95% procede directamente de la venta de automóviles. El resto corresponde a carrocerías, componentes y recambios.
Ese volumen económico se produce en un momento peculiar para la factoría: líneas de producción adaptándose, talleres reformándose y nuevas máquinas entrando en funcionamiento. Mientras los actuales modelos continúan saliendo de la cadena, la fábrica se prepara para una nueva generación de vehículos.
El motivo es claro: la planta navarra registró en 2025 una inversión de 289,1 millones de euros, la cifra anual más alta en los 32 años de historia de la fábrica dentro del Grupo Volkswagen.
La inversión récord que prepara la electrificación de Volkswagen Navarra
De ese volumen inversor, 220,2 millones de euros se han destinado directamente a preparar la producción de dos futuros modelos eléctricos: el Škoda Epiq y el Volkswagen ID. Cross. Ambos vehículos forman parte de la estrategia de electrificación del grupo alemán y se lanzarán en el mercado en los próximos meses.
El resto de la inversión (68,9 millones de euros) se ha concentrado en modernizar infraestructuras clave de la planta. Entre ellas destacan 12,8 millones para una nueva prensa y 13 millones destinados a renovar el taller de pintura, dos áreas críticas para cualquier fábrica moderna de automóviles.
Una fábrica clave en el mapa mundial de Volkswagen
El impacto industrial de la planta navarra sigue siendo enorme dentro del ecosistema del Grupo Volkswagen. En 2025, la factoría se situó como la quinta fábrica mundial por volumen de producción entre las dieciséis plantas de turismos y vehículos comerciales de la marca.
Solo cuatro complejos superaron su producción:
- Wolfsburg (Alemania)
- Bratislava (Eslovaquia)
- Puebla (México)
- Palmela (Portugal)
La posición es especialmente relevante si se tiene en cuenta que la planta navarra está atravesando un proceso de transformación industrial profunda, algo que inevitablemente afecta al ritmo de fabricación.
Menos coches producidos… pero por una razón estratégica
Durante 2025 salieron de la fábrica 225.225 vehículos, una cifra que supone una caída del 18% respecto a los 274.688 coches fabricados en 2024. Sin embargo, la explicación no está en la demanda ni en el mercado, sino en las obras necesarias para adaptar la fábrica a los nuevos modelos eléctricos.
Por modelos, la producción se distribuyó de la siguiente manera:
- 133.838 unidades del Volkswagen T-Cross
- 91.186 unidades del Volkswagen Taigo
- 126 preseries del Škoda Epiq
- 75 preseries del Volkswagen ID. Cross
Esas preseries sirven para validar procesos industriales antes del lanzamiento comercial definitivo, algo habitual cuando se introducen plataformas o tecnologías nuevas.
Motores, transmisiones y preferencias del mercado
El análisis técnico de los vehículos producidos en Navarra revela tendencias claras del mercado europeo. La gran mayoría de los coches montaron motores tricilíndricos de gasolina de baja cilindrada, diseñados para maximizar eficiencia y reducir emisiones.
- 72,76% montaron motor 1.0 litros de 85 kW
- 17,80% el motor 1.0 de 70 kW
- 9,44% el motor 1.5 de 110 kW
También se observa una creciente preferencia por las transmisiones automáticas. El 66,8% de los clientes eligió cambio DSG, frente al 63,1% del año anterior.
Un peso creciente dentro de la industria española
Los 225.225 coches ensamblados en 2025 representan el 7,5% de todos los vehículos producidos por la marca Volkswagen en el mundo. Pero su relevancia se aprecia aún mejor al observar el mapa industrial español.
La producción de Landaben supone el 12,4% de todos los turismos fabricados en España, consolidando a Navarra como uno de los polos automovilísticos más importantes del país.
El presidente de Volkswagen Navarra, Michael Hobusch, subraya que el esfuerzo industrial no sería posible sin el equipo humano de la planta: “El compromiso permanente de la plantilla ha permitido ejecutar en tiempo y forma el plan de electrificación de la fábrica”, explicó durante la presentación de resultados.
En la misma línea, el director financiero Andreas Benson destaca que las inversiones realizadas suponen “un esfuerzo financiero extraordinario” destinado a garantizar la transformación industrial de la fábrica y su competitividad futura.
En otras palabras: mientras los robots siguen soldando acero y las pistolas neumáticas marcan el compás en la línea de montaje, Volkswagen Navarra ya se está preparando para su siguiente capítulo. Y ese capítulo será eléctrico.