Emilio Duró vincula el aumento de suicidios con el poder adquisitivo: "La gente que más tiene, más depresiones sufre"
El empresario y conferenciante Emilio Duró, conocido por sus charlas sobre motivación y desarrollo personal, aseguró en el pódcast Tengo un plan que el dinero no garantiza la felicidad y que, en algunos casos, puede incluso tener un efecto negativo.
Duró participó en el programa presentado por Juan Domínguez y Sergio Beguería, donde reflexionó sobre la relación entre riqueza, bienestar emocional y salud mental.
La relación entre dinero, depresión y felicidad
“¿Cómo ves que afecta el dinero a la felicidad?”, le preguntaron durante la entrevista. “En negativo”, respondió Duró. Según explicó, algunos estudios apuntan a que los mayores índices de depresión y suicidio se registran entre personas con más recursos.
Durante la conversación también aseguró que “más del 60 % de la población tiene problemas mentales a partir de los 60 años”, una cifra que, a su juicio, demuestra que el bienestar material no garantiza estabilidad emocional.
Para ilustrar su reflexión, mencionó al neurólogo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl, autor de El hombre en busca de sentido. Según explicó, Frankl observó en los campos de concentración nazis cómo algunas personas perdían la esperanza rápidamente, mientras que otras seguían luchando por sobrevivir.
Con ese ejemplo quiso destacar que la capacidad de afrontar situaciones difíciles depende más del sentido que cada persona da a su vida que del dinero o la posición económica.
En la parte final de la entrevista, Duró recordó algunos episodios personales que marcaron su vida y que cambiaron su manera de entender el éxito.
“A mí los estudios se me daban bien, tuve mucho éxito profesional y cuando todo iba bien pensaba que era Dios. Entonces mi madre murió de golpe y mi hermano cogió cáncer. Mis pilares se fueron al carajo”, recordó.
Según explicó, aquellas experiencias le hicieron replantearse muchas cosas y reforzaron una idea que repite con frecuencia en sus conferencias: el dinero puede facilitar la vida, pero no garantiza la felicidad ni protege frente a los momentos más difíciles.