Teherán reconoce la muerte de su ministro de Inteligencia
Tras el reconocimiento oficial iraní de la muerte Ali Lariyani, jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Irán y aparente líder de facto de la República Islámica, y de Gholamreza Soleimani, comandante de la Basij, la milicia de seguridad interna de Irán afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), Israel se preparaba el martes por la noche para represalias iraníes. Pero no solo eso, porque la portavocía militar israelí también advirtió de que Hizbulá preparaba un gran ataque esa noche contra el país. Y así fue, Hizbulá empezó a atacar el norte de Israel sobre las 20:30 alcanzando pueblos y ciudades a unos cien kilómetros de Líbano, no solo los Altos del Golán y la Galilea baja y alta, como suele hacer, sino también Haifa, Cesárea y más al sur y este del país, así como el centro. Además, entre la medianoche y las ocho de la mañana, se registraron cuatro andanadas de misiles balísticos de Irán que causaron fallecidos, heridos y daños materiales en diferentes localidades.
Una pareja de septuagenarios, identificados como Yaron e Ilana Moshe, murieron la madrugada del miércoles en la ciudad colindante a Tel Aviv, Ramat Gan, a causa de una submunición de un misil de racimo que impactó contra su piso. La policía informó que se dirigían al refugio antibombas, pero el misil impactó antes de que pudieran llegar. Según el portal de noticias Walla, los Mosh fueron encontrados con un andador a su lado. La policía informó que expertos en desactivación de explosivos estaban trabajando en varios puntos del distrito de Tel Aviv donde se encontraron restos de municiones. La compañía ferroviaria nacional comunicó la metralla causó daños en los andenes de la estación Savidor de Tel Aviv y que el servicio de trenes se suspendió temporalmente en todo el país.
La CGRI reconoció en un comunicado haber lanzado misiles de racimo contra Israel, un arma diseñada para causar el máximo daño y evadir las múltiples capas de defensa aérea israelíes, y describió el ataque como una represalia por el asesinato de Lariyani.
Tres altos cargos iraníes muertos en 24 horas
Este miércoles, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció, como lo había hecho el día anterior, que el ejército había matado al ministro de Inteligencia iraní, Esmaeil Khatib, en un ataque aéreo nocturno contra Teherán. «Hoy se esperan sorpresas significativas en todos los ámbitos que intensificarán la guerra que libramos contra Irán y Hizbulá en el Líbano», añadió Katz. El ejército afirmó que el Ministerio de Inteligencia iraní es «la principal organización de inteligencia del régimen terrorista iraní, que también desempeñó un papel clave en el apoyo a la represión y las actividades terroristas del régimen». «Posee capacidades de inteligencia avanzadas, supervisando la vigilancia, el espionaje y la ejecución de operaciones encubiertas en todo el mundo, particularmente contra el Estado de Israel y los ciudadanos iraníes», declaró el comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Añadió que, como ministro de Inteligencia, Khatib «desempeñó un papel fundamental durante las recientes protestas en Irán, tanto en lo que respecta a las detenciones y asesinatos de manifestantes como en la elaboración de la evaluación de inteligencia del régimen», y durante las protestas de 2022-2023 por la muerte de Mahsa Amini, una joven kurdo-iraní de 22 años, durante custodia policial, arrestada por no usar correctamente, según la normativa, el velo obligatorio para las mujeres.
Después del comunicado de Katz anunciando más sorpresas en este día, Israel atacó la mayor planta de procesamiento de gas de Irán, en la provincia de Bushehr.Katz afirmó que él y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, habían «autorizado a las Fuerzas de Defensa de Israel a [eliminar] a cualquier figura iraní de alto rango (...) sin necesidad de aprobación adicional».
Durante la guerra que comenzó el 28 de febrero, Israel ha utilizado ataques aéreos selectivos y drones para perseguir y asesinar a oficiales de las fuerzas de seguridad internas del régimen iraní, obligándolos a huir desde sus cuarteles generales hacia otros lugares, como tiendas de campaña y autobuses abandonados al borde de la carretera, según informó «The Wall Street Journal». De hecho, según el medio, Soleimani murió en una tienda de campaña en una zona boscosa de Teherán, donde se había refugiado con sus lugartenientes tras el bombardeo israelí del cuartel general de la Basij y otros lugares oficiales, después de que un ciudadano iraní alertara a la inteligencia israelí sobre la ubicación del comandante.