Los jóvenes marroquíes, están entre los menos felices del mundo
La última edición del Informe Mundial sobre la Felicidad muestra que los jóvenes son, en general, menos felices que hace 15 años, a la vez que se observa un aumento significativo en el uso de las redes sociales. De 147 países, Marruecos ocupa el puesto 112, su peor clasificación en los últimos dos años, lo que refleja un descenso consecutivo desde 2016.
Tras alcanzar su mejor posición en 2016, cuando se situó en el puesto 84, Marruecos ha experimentado un descenso progresivo, culminando en 2024. Desde entonces, ha mantenido la misma posición, lo que indica un estancamiento en el ánimo. Esta tendencia parece ser común en otras regiones, ya que los autores estiman que los jóvenes, en general, declaran ser menos felices que hace 15 años, indica Yabiladi.
En la clasificación hasta 2025 , y por región estudiada, Marruecos se incluye en la categoría de Oriente Medio y Norte de África. Ocupa el puesto 14 de 18. En esta región, Israel (8.º a nivel mundial) lidera, seguido de los Emiratos Árabes Unidos (21), Arabia Saudita (22), Kuwait (40), Baréin (55), Omán (58), Libia (81), Argelia (83), Turquía (94), Irak (95), Irán (97), Túnez (105) y Palestina (109). Por su parte, Marruecos (112) está por delante de Jordania (119), Egipto (139), Líbano (141) y Yemen (142).
Finlandia ha liderado la clasificación mundial durante nueve años. Le siguen Islandia (2), Dinamarca (3), Costa Rica (4) y Suecia (5), luego Noruega (6), Países Bajos (7), Israel (8), Luxemburgo (9) y Suiza (10). Los diez países con peor posición en la clasificación son Eswatini (137), Tanzania (138), Egipto (139), la República Democrática del Congo (140), Líbano (141), Yemen (142), Botsuana (143), Zimbabue (144), Malaui (145), Sierra Leona (146) y Afganistán (147).
El informe es elaborado por el Centro de Investigación sobre el Bienestar de la Universidad de Oxford. Su clasificación evalúa la satisfacción vital y la calidad de vida percibida, teniendo en cuenta factores como el desempeño económico de los países, la salud, la sensación de libertad y generosidad, y la percepción de la corrupción. El tema central de esta edición es la felicidad y las redes sociales, dada la relación entre el bienestar de los jóvenes y su uso de las plataformas digitales.
En la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), el informe señala que el uso intensivo afecta generalmente entre el 20 % y el 40 % de la población adulta, con cifras que oscilan entre aproximadamente el 15 % en Marruecos y casi el 45 % en el Líbano. En los países para los que se dispone de datos de tres rondas de encuestas, se observa un aumento gradual de los usuarios intensivos, con la excepción de Marruecos. Este hallazgo refleja el importante papel que desempeñan también los factores sociales y económicos en el bienestar.
Los autores destacan el ejemplo del Líbano, donde el porcentaje de usuarios intensivos de redes sociales aumentó del 22 % en 2018-2019 al 45 % en 2023-2024. En Irak, esta cifra pasó del 12 % al 27 %. Según la misma fuente, el uso de las redes sociales es más frecuente entre ciertos grupos sociales, concretamente la Generación Z, los hombres, las personas solteras, las menos religiosas y las de mayor poder adquisitivo, así como las que poseen un mayor nivel educativo.
Además, los usuarios intensivos son más propensos a reportar mayores niveles de estrés y síntomas depresivos, y a creer que son menos afortunados que sus padres, en comparación con los usuarios ocasionales o moderados. Según el informe, este impacto también depende de la región del mundo y del uso que se le dé a las redes sociales.
Los autores señalan que la proliferación de plataformas, el uso de las redes sociales como principal fuente de información y el seguimiento de influencers se asocian con un mayor estrés, un aumento de los síntomas depresivos y comparaciones más negativas con la calidad de vida de los adultos mayores. Los formatos más problemáticos son aquellos en los que el uso es principalmente pasivo y el contenido es esencialmente visual (lo que fomenta las comparaciones sociales), y a menudo proviene de influencers.
Sin embargo, los datos recopilados en América Latina asocian el consumo intensivo con "un alto nivel de bienestar". Este hallazgo contrasta con el de los países de habla inglesa, donde el nivel de bienestar es menor entre los jóvenes consumidores intensivos.
En general, la comparación de estudios realizados en Alemania, Italia, España y Estados Unidos concluyó que existe un vínculo entre "la expansión de Internet de banda ancha y las plataformas de redes sociales" y el deterioro de la salud mental, lo que ha llevado a varios países a impulsar una reflexión sobre enfoques legislativos que limiten su uso entre los jóvenes