El esperado regreso de MotoGP a Brasil empieza con mal pie
MotoGP regresa a Goiânia entre ilusión, barro y un aviso serio
La incógnita ya no era la pista nueva, sino su preparación
Davide Brivio, director de Trackhouse Aprilia, fue el primero en poner palabras al malestar del paddock. En declaraciones a Sky, el italiano dejó una frase que suena a martillazo limpio sobre el banco de trabajo: “Me duele ver estas cosas” y “estoy muy decepcionado con el nivel de preparación de este circuito”. No se quedó ahí. Su crítica fue más de fondo que de superficie: si a los equipos se les exige inversión, imagen y estructura de primer nivel, el promotor también debe presentarse con estándares acordes al campeonato. Para Brivio, en la MotoGP que quiere crecer ya no caben “este tipo de situaciones”.
La frase no cayó en vacío. El viernes ya había arrancado con una hora de retraso y las crónicas desde Goiânia hablaban de zonas anegadas, suciedad arrastrada por la lluvia y un paddock obligado a convivir con la incertidumbre. Incluso cuando algunos pilotos valoraron el agarre del asfalto, la imagen general seguía dejando un poso raro: el trazado gusta, sí; la puesta en escena, bastante menos. Ese contraste explica buena parte de la polémica. Una cosa es sufrir la meteorología; otra, transmitir que llegas justo a un escaparate mundial.
Brasil era una apuesta estratégica para Dorna
Y precisamente por eso el ruido ha sido mayor. MotoGP llevaba tiempo subrayando la importancia de Brasil en su expansión. La propia organización presentó Goiânia como una de las grandes novedades de 2026 y destacó el regreso a un mercado “clave”, con el campeonato de vuelta a un país que no acogía la categoría reina desde hace 22 años. La ciudad, además, tenía todo para vender una imagen potente: tradición motociclista, pasión popular y un circuito con historia. Que el primer gran titular haya sido el drenaje no era, ni mucho menos, el plan.
La paradoja es que deportivamente el trazado sí ha despertado interés. Goiânia aparecía en la previa como uno de los circuitos más cortos y rápidos del curso, con 3,84 km, una larguísima recta y una carrera dominical programada a 31 vueltas, la cifra más alta en MotoGP desde 2013. Nuevo para todos, exigente para los neumáticos y suficientemente técnico como para premiar al piloto fino de muñeca. Un escenario perfecto para hablar de carreras… si el agua no hubiese entrado antes en el guion.
Brivio mira más allá de Brasil: el calendario 2026 también preocupa
Qatar se mueve a noviembre y Portimão y Valencia cambian
Brivio no solo levantó la ceja por el asfalto brasileño. También abordó el otro gran asunto que recorre el paddock: el calendario 2026, retocado tras el aplazamiento del Gran Premio de Qatar por la situación geopolítica en Oriente Medio. MotoGP confirmó oficialmente el 15 de marzo que la cita de Lusail, prevista inicialmente para abril, pasa al 8 de noviembre. Como efecto dominó, Portimão se desplaza al 22 de noviembre y Valencia al 29 de noviembre, manteniéndose intacto el resto del campeonato. Carmelo Ezpeleta justificó la decisión con una idea central: salvaguardar la seguridad y asegurar el mejor nivel posible del evento.
Ahí es donde aparece la segunda inquietud de Brivio: el encaje de los test de final de año. El italiano deslizó su preocupación por la posibilidad de trabajar con moto nueva y neumáticos nuevos en diciembre, una ventana delicada por clima, logística y fatiga acumulada. No es una pataleta menor. En enero, MotoGP había oficializado su calendario de pruebas 2026 con Sepang del 3 al 5 de febrero, Buriram el 21 y 22 de febrero y varios test en temporada, pero el movimiento de Qatar abrió un debate añadido sobre cómo ordenar el cierre del curso y la preparación del siguiente.
La reunión de Austin y el temor a improvisar otra vez
Brivio vino a decir, en esencia, que mover Qatar era una decisión obligada, pero que la letra pequeña importa. Y mucho. En campeonatos tan comprimidos, cualquier retoque empuja piezas sensibles: logística transoceánica, disponibilidad de circuitos, interferencias con otros grandes campeonatos y, por supuesto, meteorología. En sus palabras, el asunto debía estudiarse “a nivel IRTA” en Austin. Traducido al castellano llano del aficionado: nadie quiere cerrar la temporada con prisas y arrancar la siguiente con otro puñado de parches. Después de lo de Goiânia, el paddock está menos dispuesto que nunca a aceptar improvisaciones.
- Qatar: aplazado oficialmente al 8 de noviembre de 2026.
- Portugal: Portimão pasa al 22 de noviembre.
- Valencia: final de temporada el 29 de noviembre.
- Brasil: sigue como segunda cita del año, del 20 al 22 de marzo.
En pista, Trackhouse Aprilia encuentra motivos para creer
Raúl Fernández da señales de madurez
Con todo, no todo han sido ceños fruncidos en el box de Trackhouse. Brivio también dejó una lectura deportiva más luminosa. El arranque de 2026 confirma que la estructura satélite de Aprilia ha retomado el nivel con el que cerró la campaña pasada, y eso no es poca cosa en una parrilla cada vez más apretada. El responsable italiano destacó que ambos pilotos habían estado entre los cinco primeros en Sprint y carrera en el inicio de curso, y señaló de manera específica el crecimiento de Raúl Fernández, al que ve más maduro y mejor adaptado a situaciones difíciles.
Esa última idea tiene peso en un fin de semana como el de Brasil. Porque un piloto se mide también cuando la pista parece una mesa de cirugía improvisada: zonas húmedas, referencias visuales cambiantes, agarre que va y viene y una lluvia que convierte cada frenada en una negociación. Ahí es donde Brivio sitúa la evolución de Raúl. Menos precipitación, más lectura y una madurez que, en MotoGP, suele oler menos a épica y más a puntos sólidos el domingo.
Aprilia llega mejor colocada que hace un año
Además, el contexto acompaña. MotoGP resaltó tras la primera cita de Tailandia que Aprilia había firmado un arranque de 2026 especialmente fuerte, alimentando la sensación de que Noale llega mejor armada a este curso. En Brasil, con el caos meteorológico de fondo, ese tipo de motos equilibradas y pilotos que leen bien el asfalto pueden marcar diferencias. No siempre gana el más agresivo; a veces se impone el que mejor entiende cuándo atacar y cuándo recoger el cuchillo. Y en una pista nueva, eso vale oro.
El problema para MotoGP es que esta noticia no debería ir solo de rendimiento. Debería ir del regreso de Brasil, de una fiesta nueva en un mercado enorme, de un circuito con personalidad y de un campeonato que sigue abriendo fronteras. Sin embargo, la conversación ha tomado otro camino. Brivio ha verbalizado lo que muchos pensaban en voz baja: crecer no es solo anunciar nuevos Grandes Premios, vender entradas o aterrizar en plazas estratégicas. Crecer es llegar con los deberes hechos.
Y ahí está el verdadero pellizco de esta historia. El aficionado puede perdonar la lluvia; no tanto la sensación de que el campeonato más sofisticado sobre dos ruedas entra en boxes con la cremallera del mono mal cerrada. Brasil sigue siendo una oportunidad enorme para MotoGP. Pero si quiere consolidarse como escaparate global, la próxima vez tendrá que sonar menos a improvisación y más a reloj suizo. O, por decirlo en clave de taller, menos barro bajo la bota y más precisión en cada apriete.
“Nuestra prioridad es siempre la seguridad y el bienestar de todos los implicados en MotoGP”, afirmó Carmelo Ezpeleta al anunciar el cambio de Qatar. Y Jorge Viegas, presidente de la FIM, remató la idea: “salvaguardar a pilotos, equipos, oficiales y aficionados debe ser lo primero”. Dos frases oficiales, fechadas el 15 de marzo de 2026, que sirven tanto para entender el calendario como para leer el caso de Goiânia: el campeonato puede crecer, sí, pero no a cualquier precio.