La izquierda mantiene su hegemonía en las grandes ciudades de Francia
La izquierda francesa ha aguantado notablemente el examen de las municipales en Francia y consigue salvar buena parte de su hegemonía al frente de las grandes ciudades del país. En las tres grandes ciudades del país, habrá continuismo de izquierdas de la mano de socialistas o ecologistas. En la joya de la corona, París, el candidato socialista Emmanuel Grégoire gana la batalla a la conservadora Rachida Dati con el 51%, un resultado que incluso mejora los sondeos previamente publicados. Grégoire toma de esta forma el relevo de la francoespañola Anne Hidalgo y prolonga los 25 años que llevan los socialistas al frente del primer ayuntamiento de Francia. La apuesta perdida de Dati, polémica exministra de Cultura impulsada por Macron, supone a su vez otra estrategia mal parada para el presidente francés, quien fue acusado en el último tramo de campaña de interferir para impulsar a Dati a la alcaldía.
En Marsella, donde la extrema derecha amenazaba con llegar al poder, el alcalde socialista Benoit Payan ha revalidado la alcaldía con el 53% de los votos frente al candidato de Le Pen, Franck Allisio. El resultado supone un jarro de agua fría para el Reagrupamiento Nacional de Le Pen que aspiraba a conseguir la segunda ciudad del país y hacer de ella una vitrina de poder de cara a las presidenciales del año que viene. En Lyon, la izquierda también se impone y el alcalde ecologista Grégory Doucet mantiene la alcaldía con más del 54% de votos frente al empresario y expresidente del club de fútbol de la ciudad, Jean Michel Aulas. La izquierda, en términos generales, ha conseguido en las tres principales ciudades del país resultados incluso mejores de lo que vaticinaban los sondeos con varios puntos de diferencia sobre sus rivales de derecha y extrema derecha. El PS también consigue imponerse en otras grandes ciudades como Nantes, Estrasburgo o Lille. En términos generales tan sólo Toulouse y Niza, de entre las grandes ciudades de Francia, se han escapado a la victoria de la izquierda con sus coaliciones.
La tasa de participación de estos comicios se ha situado alrededor del 57% según Ipsos, lo que muestra un aumento considerable respecto a las municipales de 2020 que estuvieron alteradas por el estallido de la crisis sanitaria. En aquel entonces y debido a la pandemia la segunda vuelta tuvo que retrasarse tres meses. Sin embargo, si tomamos por referencia 2014, comparativa mucho más aproximada en términos reales, ha habido un descenso de participación de 5 puntos.
Estas municipales eran una prueba de fuego para algunos candidatos que tienen ambiciones presidenciales en 2027. El caso más notable era el del exprimer ministro y actual alcalde de Le Havre, Édouard Philippe. Su futuro como candidato presidencial estaba completamente ligado a estos comicios. El mismo había avisado de que si no revalidaba la alcaldía, se bajaría de la carrera para las presidenciales. Pero lo ha conseguido con un 47% de los votos y previsiblemente, esto será su impulso para luchar por la presidencia.
Otro punto de interés de esta jornada electoral era saber si los alcaldes ecologistas de la ola verde que llegaron al poder en 2020 en plena crisis sanitaria revalidaban o no sus mandatos, con los ojos especialmente puestos en los casos de Lyon y Burdeos. Mantener la tercera ciudad de Francia, Lyon, ha sido su gran logro en esta segunda vuelta de las municipales. Los ecologistas, sin embargo, han perdido algunas de las alcaldías a las que llegaron en 2020 como Poitiers. La izquierda radical ha conseguido, por su parte, ya no sólo influir en algunas victorias del partido socialista sino además conseguir algunas alcaldías propias como Roubaix o Saint Denis. Para la derecha tradicional, estos comicios municipales son la confirmación de una implantación solvente en ciudades medianas y pequeñas y una presencia muy frágil en las grandes ciudades. Sin embargo, conviene destacar algunos nombres que salen reforzados dentro de Los Republicanos en esta cita como el alcalde de Cannes, David Lisnard, que no ha necesitado ni siquiera de una segunda vuelta porque se impuso en la primera con un 81% de los votos. Un resultado que consagra a Lisnard como una de las figuras de peso en la familia conservadora. La derecha francesa también consigue imponerse en ciudades medianas como Clermont-Ferrand, Limoges o Biarritz. Pero quizás sea Toulouse el gran trofeo que mantiene la derecha clásica en estas municipales. Allí el alcalde conservador Jean-Luc Moudenc ha ganado la partida a la alianza entre socialistas e izquierda radical.
En Niza, Eric Ciotti, que se fue de Los Republicanos para pactar con Le Pen en las legislativas, ha ganado en el duelo de derechas frente al alcalde de la derecha liberal Christian Estrosi. De este resultado también se obtendrán conclusiones a partir de este lunes. En la vecina Toulon ha pasado sin embargo lo contrario, y la derecha clásica se ha impuesto a la extrema derecha.
Hay un puñado de conclusiones que nos dejan las urnas de estas municipales, como la irrelevancia macronista en el poder municipal o la implantación del Reagrupamiento Nacional en el sureste del país pese a no haber ganado Marsella. Los de Le Pen siguen fuertes en alcaldías como Perpiñán, donde Louis Aliot ha revalidado alcaldía con más del 50% de los votos.
Pero si algo han confirmado estos comicios es que la estrategia de Mélenchon ha dado su fruto porque ha condicionado el triunfo de las fuerzas progresistas en varias localidades del país. A la izquierda no le salen las cuentas sin La Francia Insumisa y esa es la palanca que Mélenchon quiere activa para las presidenciales.