Sánchez sienta las bases para gobernar sin los independentistas
Meritxell Batet se esmeró en su estreno para pedir espectáculo, sí, pero “el de la fina inteligencia, la brillantez oratoria y la defensa leal de las posiciones políticas”. Pero no era el día adecuado. Ni el mes. Ni el año. También se estrenaba ayer el final de la anomalía española. Ya no es el único de los grandes países europeos sin extrema derecha en el Parlamento. Y los diputados de Vox quisieron hacerse notar antes incluso de que empezara.