El dilema de Yolanda Díaz con Sánchez: quemarse la mano o afrontar la realidad en las elecciones
"No está involucrado en la 'trama Koldo'. Si esto ocurriese, saldríamos del Gobierno". Firme, segura y con confianza, la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, puso la mano en el fuego por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y marcó varias líneas rojas el pasado mes de julio después de que la Guardia Civil detuviese al exsecretario de Organización, Santos Cerdán, antes de entrar en la prisión de Soto del Real.
Es cierto que a día de hoy el nombre del líder de los socialistas no se ha relacionado como implicado directo en las diversas tramas que amenazan el entorno de Ferraz, sin embargo, las presuntas menciones como el "número 1" en los audios que han llevado a la detención de la 'fontanera' del PSOE, Leire Díez, o su trifulca con el exministro, José Luis Ábalos, que terminó con su salida del Gobierno, han puesto al líder de los socialistas en el imaginario colectivo. Desde la barrera y alejado de los focos, Sánchez eludió acudir a la última sesión plenaria en el Congreso de los Diputados en la que la senda del déficit volvió a ser rechazada.
La nueva derrota en el Congreso junto con la frenética semana que viven los socialistas en la que la corrupción, el "feminismo de pancarta" y los casos de acoso sexual han marcado el devenir, llevaron a que en el día de ayer, la ministra de Trabajo realizara una pequeña crítica contra el futuro del Gobierno. "Es insoportable la corrupción y los puteros... Así no podemos seguir", remarcó la líder de Sumar que propuso una "reforma radical" del Gobierno como exigencia para mantenerse en el Gobierno. Moncloa señaló que Sánchez cuenta con otros planes ante el silencio de Sumar.
Con este tablero de juego a la ministra de Trabajo solo le quedan dos opciones; quemarse la mano o afrontar la realidad en unas elecciones en las que la amenaza del PSOE podrían dejar al borde del abismo a la coalición afincada en el sector progresista.
Yolanda Díaz evita las elecciones ante la amenaza del PSOE
"Sin Podemos e Izquierda Unida o con ellos". Citando a Shakespeare esa es la cuestión, sin embargo, es un escenario con el que Yolanda, pese a que esté abocada a los comicios electorales, elude mencionar. En plena crisis del PSOE que ha llevado a diferencias entre Sumar y Moncloa acrecentadas por las declaraciones de la ministra, evitó romper con el Gobierno y aseguró que el adelanto electoral es únicamente una decisión del presidente del Gobierno. Pese a que si Sumar saliese del Gobierno y Sánchez se quedase sin su socio mayoritario abocado a cambiar su estrategia, Díaz no quiere romper el "matrimonio". En este sentido, los últimos sondeos electorales no son halagüeños.
El grupo parlamentario que ahora cuenta con 26 diputados, sin contar con los de Podemos dirigidos por Ione Belarra, no recortaría terreno con los socialistas. En base a la última encuesta realizada por NC Report para LA RAZÓN, la marca Sumar si concurre, tal y como ocurrió en los últimos comicios sin el apoyo de Podemos caería por debajo del umbral de los diez diputados, lo que sería avanzar hacia la desaparición de la Cámara Baja. Junto a la formación morada, se calcula que perderían cerca de 10 diputados en una horquilla situada entre los 21 y 24.
Fuera de las especulaciones sobre una posible entrada en las listas de la formación socialista ante la deriva de Sumar, los sondeos electorales dejan a Yolanda Díaz al borde del abismo y ante la posibilidad de que Sánchez busque un "frente popular" para evitar que la formación de Santiago Abascal obtenga una gran representación en el Gobierno, la formación sería absorbida por los socialistas.
Quemarse por Sánchez; la segunda opción del dilema
La segunda parte del dilema, como si de un juicio para la ministra de Trabajo se tratara, es abrasarse la mano por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y no mover ficha hasta que o bien el inquilino de Moncloa convoque las elecciones o el calendario arribe a julio de 2027, donde la Constitución obliga a convocar elecciones generales. Viendo la corrupción que cerca a Ferraz y los avisos de la Guardia Civil sería una quimera que Sánchez aguantará hasta el próximo 2027.
Sea como fuere y pese a que los socios del Gobierno comienzan a sacar las uñas de cara al 2026, la decisión para Díaz no es sencilla y en ambas tiene muchas opciones de perder su espacio en la política. Veremos como marchan sus negociaciones con el PSOE.