¿Puede volver Filomena? Un experto analiza los escenarios que podrían repetir un temporal histórico en España
Pocos recuerdan que la borrasca que paralizó el centro de España en enero de 2021 nació a miles de kilómetros de distancia. Su génesis tuvo lugar en la costa este de Estados Unidos entre el primer y el segundo día del año, iniciando desde allí un largo viaje transatlántico en el que fue ganando una fuerza descomunal. No fue hasta el 5 de enero, con su centro ya sobre las islas Azores, cuando la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) la bautizó oficialmente como Filomena, justo antes de que enfilara hacia la península para desatar unas consecuencias históricas.
De hecho, la intensidad de aquel temporal ha abierto un debate complejo sobre el papel del cambio climático en este tipo de fenómenos. Aunque suene paradójico, una atmósfera global más cálida no descarta borrascas invernales más severas, sino todo lo contrario. Un aire con mayor temperatura tiene la capacidad de retener mucho más vapor de agua, y si esa masa de aire húmedo choca con una irrupción de frío extremo, como ocurrió entonces, actúa como el combustible perfecto para generar precipitaciones de nieve mucho más copiosas y extensas.
No obstante, un evento de la magnitud de Filomena sigue siendo estadísticamente muy poco frecuente. Los especialistas estiman que su periodo de retorno es altísimo, situándolo en una horquilla de entre 30 y 50 años, o incluso más. Se trata, por tanto, de un fenómeno verdaderamente excepcional, una idea que comparte Jorge Picazo, meteorólogo de eltiempo.es, analizando la concatenación de factores que se dieron cita para que se produjera.
La diferencia entre un temporal histórico y el invierno habitual
Por ello, es fundamental no confundir un episodio de estas características con las nevadas recurrentes del interior peninsular. El meteorólogo Mario Picazo aclara que es relativamente normal que el centro del país viva nevadas de cierta importancia en intervalos de cinco a diez años. Son temporales que pueden causar problemas, pero que no alcanzan ni de lejos la capacidad de paralización que demostró tener Filomena, que sumió a la capital y a buena parte del país en un caos blanco sin precedentes.
En definitiva, la sombra de aquella borrasca sigue muy presente, y con ella la pregunta de si podría volver a ocurrir. Aunque la probabilidad es baja, la memoria colectiva retiene aquellas imágenes de una ciudad colapsada, que necesitó la intervención del ejército para volver a la normalidad. Fue la prueba de que, a veces, la meteorología da lugar a un acontecimiento realmente extraordinario, cuya estampa ya forma parte de la historia reciente de España.