Cómo el consumo habitual de café influye en la duración y profundidad del sueño, según un estudio
El consumo frecuente de café se asoció con cambios específicos en la cantidad y la calidad del sueño. Un estudio científico indicó que las personas que ingieren más cafeína duermen menos tiempo, pero alcanzan un descanso más profundo.
La investigación se publicó el 18 de octubre en la revista Journal of Psychopharmacology y se divulgó en el sitio PsyPost. El análisis planteó que el cerebro logra compensar parte de los efectos del consumo crónico de cafeína.
El estudio utilizó dos grandes bases de datos. Una correspondió al UK Biobank, del Reino Unido, con información genética y reportes de consumo de cafeína. La otra fue HypnoLaus, de Suiza, con registros de sueño de 1.702 personas, recopilados en sus casas mediante polisomnografía.
La polisomnografía permitió medir ondas cerebrales, niveles de oxígeno, frecuencia cardíaca y respiración. Además, los participantes respondieron cuestionarios sobre satisfacción con el sueño, somnolencia diurna y preferencias por actividades matutinas o nocturnas.
Los investigadores compararon a quienes consumían cuatro o más bebidas con cafeína al día con quienes ingerían hasta tres. Para el análisis aplicaron randomización mendeliana, basada en variantes genéticas del metabolismo de la cafeína, y pareamiento causal, que consideró edad, IMC y nivel socioeconómico.
Los resultados mostraron patrones de sueño distintos entre ambos grupos. El alto consumo habitual de cafeína se vinculó con una reducción del tiempo total de descanso. Los modelos genéticos sugirieron una disminución mayor, mientras que los datos observacionales indicaron una reducción más moderada, de 11 a 13 minutos por noche.
En contraste, la calidad del sueño presentó cambios considerados compensatorios. Los consumidores más frecuentes de café mostraron mayor actividad cerebral en la frecuencia delta, asociada a ondas lentas y de alta amplitud. Estas ondas se relacionan con las fases más restauradoras del sueño.
Según los autores, quienes bebían más de tres tazas de café al día dormían un poco menos. Sin embargo, alcanzaban un sueño más profundo, lo que podría equilibrar la menor duración del descanso.
Los cuestionarios revelaron además que las personas con mayor consumo de cafeína reportaron mejor bienestar subjetivo, pese a la reducción objetiva del tiempo de sueño.
El estudio reconoció limitaciones. La ingesta de cafeína se estimó a partir de reportes personales, lo que pudo generar imprecisiones. La muestra incluyó principalmente personas de ascendencia europea. Además, se agruparon distintas bebidas cafeinadas, lo que pudo ocultar diferencias entre café, té y refrescos.
Aun así, los autores destacaron que muchas investigaciones previas se realizaron en ambientes de laboratorio y tras periodos de abstinencia. En la vida cotidiana, el consumo suele ser diario y prolongado, lo que permite una adaptación del cuerpo y el cerebro.
La investigación no ofreció una respuesta definitiva sobre si la cafeína resulta beneficiosa o perjudicial para la salud. No obstante, los datos no respaldaron que el consumo habitual de cafeína provoque daños significativos al dormir.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.