El enésimo giro de Vox: Abascal se aleja del Rey
Antes de Navidad, el último tripulante que había estado cuando el buque zarpó del puerto, fue invitado a cruzar la pasarela. El capitán, Santiago Abascal, se deshizo de uno de sus principales baluartes. Algo más que un colaborador. Un amigo personal. Tanto es así que lo hizo padrino de bautismo de una de sus hijas. La expulsión de Javier Ortega Smith de la cúpula de Vox removió todavía más las siempre revueltas aguas de un partido que, paradójicamente, no parece acusar en términos electorales sus crisis internas.
Fue entonces, 23 de diciembre, cuando el ahora diputado raso y todavía portavoz de la formación en el Ayuntamiento de Madrid publicó en su cuenta de X un mensaje que enseguida circuló por muchos grupos de purgados. Se trataba de un vídeo de hemeroteca en el que aparece sentado Abascal, aparentemente en una entrevista. Y afirma: «Porque los partidos se han convertido en España en instituciones muy poco democráticas, donde el líder coloca a todos, determina las listas y todos deben al líder su sueldo, su sustento, y es muy difícil que la gente sea libre en un partido político en España. L a democracia ha sido secuestrada por los partidos, la han convertido en una partitocracia, y a la vez los partidos no son democráticos internamente y eso hace que la crisis de representación esté servida».
En realidad, el corte de Abascal llevaba días rulando por las redes sociales, pero fue especialmente llamativo que uno de los fundadores del partido, recién orillado, decidiera hacerlo público con el siguiente dardo: «Hoy, igual que entonces, sigo creyendo en lo mismo».
Apenas dos días después, en la mañana del 25 de diciembre, otro de los fundadores de la formación, y antaño uno de los rostros más preclaros, colgó también en su cuenta de X una fotografía que, sin necesidad de añadir frase alguna, lo decía todo. Iván Espinosa de los Monteros volvió a echar la vista atrás con una imagen de una pulsera de tela con la bandera de nuestro país que tenía la inscripción «Por España, con el Rey» y terminaba con el logo de Vox.
Por segundo año consecutivo, el partido de Abascal ha descartado respaldar al Rey con motivo de su mensaje de Nochebuena. Una diferencia considerable si se tiene en cuenta que, no hace mucho tiempo, había una reacción oficial. En positivo, claro. Y, como recordó ayer Paloma H. Matellano en el diario El Mundo, en el pasado hasta el propio Abascal compartía fotogramas con sus hijos frente al televisor mientras visionaba el tradicional discurso del Monarca, el más importante de cuantos pronuncia a lo largo del año.
Esta vez, lo llamativo ha sido que no pocos mandos de Vox, además de sus satélites, sí reaccionaron a las palabras del Rey. Para criticarlas.
Cargos con nombres y apellidos y tuiteros controlados por Bambú –sede central– salieron al ataque de Felipe VI. Porque no aparecía el Nacimiento en el tiro de cámara, aunque sí que salió. Por no mencionar la corrupción del Gobierno. Por hablar del peligro de los extremismos para la frágil convivencia, será que se dieron por aludidos. No es la primera vez que la dirigencia de Vox carga contra el jefe del Estado, pero sí la primera ocasión que lo hace con motivo de su aparición estelar.
La falta de democracia interna en Vox, que denuncian todos los que ocuparon puestos de responsabilidad en el partido y hoy solo mantienen un carnet de militante, es uno de los muchos giros que Abascal ha proferido al rumbo de la formación. El contraste entre lo que decía ayer y lo que practica hoy es flagrante. Como recordó el decapitado Ortega Smith.
En el plano ideológico, destaca la renuncia de posiciones liberales en detrimento de otras más «estatalistas», en la senda de Marine Le Pen en Francia. La líder del Frente Nacional es una de las principales aliadas de Vox en Bruselas. Ahora, por cierto, ha salido a despotricar contra Trump por su intervención militar en Venezuela.
«Los obispos, la prensa de derechas, Europa, la Transición, los ex de su propio partido…», lo reconoce uno de los purgados, Vox va contra todo y todos. De momento, Abascal mantiene su respaldo a la Monarquía, aunque bajo el pretexto de la asistencia de Sánchez, los plantones al Rey son reiterados: en el 12 de octubre, en los 50 años de la institución. Cada día que pasa, la lejanía es mayor.